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Posibles Detenciones

22 April 2009

Por Carlos Manuel Acuña
22 de abril de 2009

En fuentes seguras pudo establecerse que esta mañana en una reunión efectuada en la Casa Rosada se resolvió la adopción de esa posible medida contra dos ciudadanos Argentinos que recientemente habían viajado a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, con el objeto de investigar la vulneración de los derechos humanos en el vecino país y en particular, la denominada Masacre de Pando. Como se recordará, ésta fue una matanza concretada hace unos días de ciudadanos bolivianos que manifestaban con motivo del conflicto abierto entre el gobierno socialista de Evo Morales y los ciudadanos de los departamentos que se oponen a la reforma constitucional y el consecuente régimen electoral que desean imponer las autoridades de La Paz.

El suceso derivó en un escándalo que circuló por todo el mundo y fue utilizado por los impulsores del “Socialismo del Siglo XXI” que impulsa en latinoamérica el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, convertido en el principal orientador del gobierno de Morales.

El caso abrió una controversia que entre nosotros encontró eco en el diario oficialista argentino Página 12 – también en publicaciones bolivianas que responden al oficialismo local -  que ayer dio una extraña versión de los sucesos e insistió en que la visita de los argentinos obedeció a un complot contra el presidente indigenista. Los argentinos son la arquitecta Liliana Raffo de Fernández Cutiellos y el licenciado Jorge Mones Ruiz, quienes pertenecen a la organización internacional UnoAmérica que preside el ingeniero Alejandro Peña Esclusa, un empeñoso luchador político contra las izquierdas latinoamericanas y especialmente opositor a los planes expansionistas del “Socialismo del Siglo XXI”, que ya está instalado en Venezuela, en Ecuador y boga por instalarse en Bolivia y otros países de la región. Este proyecto político e ideológico depende de la conducción del llamado Foro de San Pablo, fundado años atrás en esa pujante ciudad del Brasil para coordinar las acciones de las izquierdas violentas que fueron derrotadas en los años sesenta y setenta.

El Foro de San Pablo se continuó con otras reuniones realizadas en dicho país, Ecuador, México y otros lugares, de las que participaron el Partido Comunista Revolucionario (PCR), las Madres de la Plaza de Mayo y numerosos sellos de goma que preferentemente operan en la Argentina para ofrecer un panorama múltiple de estructuras de izquierda donde militan operadores y simpatizantes que “se cruzan” de una organización a otra para simular un mayor número de adherentes. En buena medida, la financiación de esas operatorias estuvo o está a cargo de fondos provenientes del narcotráfico y en particular, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En los hechos, UnoAmérica es la respuesta a los nuevos proyectos que la izquierda continental puso en marcha, casi siempre con el sugerente respaldo financiero de fundaciones europeas y de otro origen – como la norteamericana Fundación Ford, por ejemplo – que en la Argentina contribuyen a respaldar los planes político – doctrinarios de varias entidades como el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que dirige el agente de inteligencia Horacio Verbitsky. Esto explica la operación puesta en marcha por el pequeño periódico Página 12 en cuya línea editorial influye de manera determinante el último de los nombrados quien, además, se ha convertido en un operador del gobierno kirchnerista para determinadas situaciones.

Sin embargo este asunto tiene otra faceta interesante. Apenas ocurrida la Masacre de Pando, los países agrupados en Unasur resolvieron crear una comisión investigadora que quedó presidida por otro ex combatiente terrorista y delegado argentino por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) (que secuestró y asesinó al coronel Larraburu) en la llamada Junta Coordinadora Revolucionaria, Rodolfo Matarollo, quien actualmente se desempeña como subsecretario de Derechos Humanos. El titular de este organismo es Eduardo Luis Dhualde, otro ex terrorista que a mediados de los ochenta participó en Managüa de la fundación del Movimiento Todos por la Patria (MTP). Matarollo produjo un dictámen que no tuvo mayor andamiento, con el cual se pretendió acusar a los opositores de Evo Morales de ser responsables de la Masacre.  Precisamente, la eventual orden de detención de los argentinos viene a producirse poco después de la acusación a Morales por parte de UnoAmérica de cometer el delito de lesa humanidad al determinarse que fue el gobierno boliviano el culpable de las muertes de referencia.

La arquitecta Fernández Cutiellos es viuda del teniente coronel de ese apellido, quien era jefe del Regimiento de La Tablada cuando fue atacado por la banda Movimiento Todos por la Patria en una operación que dirigió el terrorista Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, quien murió hace unos meses por una grave enfermedad. Como se recordará, Fernández Cutiellos cayó en combate y la mención de todos estos nombres revive la atmósfera que en el pasado vivió nuestro país y por obra del actual gobierno se ha instalado en el conflicto que viven los argentinos. Tanto es así, que gracias a la tarea de inteligencia montada por Página 12 existiría algo así como una internacional carapintada, fenómeno inexistente que recuerda el papelón sucedido durante la gestión alfonsinista.

Aparentemente, el kirchnerismo, en consonancia con el gobierno boliviano de Evo Morales y posiblemente con futuras apreciaciones que realizaría el venezolano Hugo Chávez, ha decidido repetir la historia pero acomodada a los tiempos que corren. Obviamente, como el nerviosismo preelectoral que embarga a nuestro gobierno lo lleva a enfrentar varias, simultáneas y concurrentes disyuntivas, es posible que no repare en los fracasados hechos del pasado e intente inventar complots que no existen y coordinar acuerdos más allá de la frontera para distraer las inquietudes y el enojo que produce la inflación, el desempleo y la fuga de simpatizantes hacia otros sectores de la actividad político-partidaria.