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El Estado Social de Mauricio Funes

20 August 2008

Por: Alejandro Peña Esclusa

El 17 de agosto de 2008, se celebró la XXIV Convención del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), de El Salvador, donde el candidato presidencial Mauricio Funes presentó su programa de gobierno. Entre otros temas, Funes anunció la construcción del “Estado social de derecho”. ¿Qué significa eso?

Para contestar la interrogante, es importante resaltar dos puntos: primero, el FMLN no es un partido político autónomo, sino un agente del Foro de Sao Paulo, organización creada en 1990 por Fidel Castro y el Partido de los Trabajadores del Brasil; segundo, el principal financista de la campaña electoral del FMLN es Hugo Chávez y, por tanto, Mauricio Funes se verá obligado a seguir sus lineamientos.

De ganar las elecciones, Funes ingresará al club de Evo Morales, Rafael Correa, y Daniel Ortega; es decir, mandatarios que no deciden, sino que ejecutan órdenes de Chávez. De esta manara, el Estado social de derecho de Mauricio Funes, sufrirá una abrupta metamorfosis, para convertirse en el Socialismo del Siglo XXI.

En 1998, cuando Chávez era candidato, prometió lo mismo que Funes: defender la democracia, promover la justicia social, auspiciar el crecimiento económico, combatir la inseguridad y buscar la integración latinoamericana. Pero luego de diez años de gobierno, los resultados han sido justamente lo opuesto: totalitarismo, polarización social, destrucción de la economía, cien mil muertos a manos del hampa, y alianza con Cuba y con las FARC. Igual ocurrió con los títeres de Chávez en Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

El Estado social de derecho –léase Socialismo del siglo XXI– comienza con una Asamblea Constituyente, que no sólo redacta una nueva Carta Magna, sino que elimina los poderes públicos, para crear otros, subordinados al Presidente de la República, quien de esta manera se convierte en dictador.

Luego se modifica el sistema electoral, para ponerlo al servicio del oficialismo. Esto asegura la permanencia en el poder del dictador y el triunfo –mediante el fraude– de los candidatos afines al gobierno. Para colmo, se inhabilitan a los candidatos opositores con mayor opción de triunfo, como ocurre actualmente en Venezuela.

Finalmente, se destruye la democracia, promulgando leyes que le otorgan todo el poder al Estado. Para muestra un botón: las 26 leyes comunistas decretadas por Chávez el pasado 30 de julio –haciendo uso de la llamada Ley Habilitante– mediante las cuales cercena la propiedad privada, legitima las expropiaciones, toma control de la producción y crea una milicia armada al servicio del chavismo.

Si Mauricio Funes quiere demostrar sus buenas intenciones, debe hacerlo desde ahora, tomando tres sencillas medidas: primero, renegar abiertamente de Fidel Castro y del modelo cubano; segundo, denunciar públicamente las medidas totalitarias de Hugo Chávez y a la vez cortar con el financiamiento ilegal que le proporciona PDVSA a su campaña; y tercero, expulsar del FMLN a José Luis Merino y enjuiciarlo, por sus escandalosos vínculos con las FARC.

Si Funes no lo hace, quedará evidenciado que el Estado social de derecho es un lema vacío, un engaño, un ardid para encubrir su verdadero proyecto, mejor conocido como Socialismo del siglo XXI.