Inicio » Noticias

Testimonio de un venezolano

1 agosto 2006

http://www.elpais.com.uy/06/08/01/predit_229681.asp

El Pais, Montevideo – Uruguay – 1ro de agosto de 2006

Montevideo, 1 de agosto.- Ante un nutrido público, el Ingeniero venezolano Alejandro Peña Esclusa disertó sobre la situación imperante en su país y en Latinoamérica. Obviamente, la acción y personalidad del presidente Chávez ocuparon un lugar preferencial en su exposición, colmando así las expectativas de su calificado auditorio.

El disertante -a cuyas palabras siguió un amplio espectro de preguntas- es, además, egresado de institutos de Estudios Superiores de Administración y de Altos Estudios de Defensa Nacional, es especialista en subversión en América Latina, asesor en esos temas y conferenciante en América y Europa. En 1998 fue candidato a la Presidencia de Venezuela.

Peña Esclusa comenzó recordando el art. 350 de la Carta Magna de su país. Allí se establece que “el pueblo (…) desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos”.

Chávez, dice nuestro autor, llegó a la Presidencia a través de elecciones libres en 1998 pero, desde entonces, “ha devenido en tirano al cometer delitos de lesa humanidad, secuestrar los poderes públicos, cercenar las libertades, cometer fraudes electorales y subordinar la nación a los intereses de Fidel Castro”.

Para comprender esta evolución hay que remontarse a julio/1990, año en el que, para superar el colapso del socialismo real, Fidel Castro creó el Foro de San Pablo, con el apoyo del Partido de los Trabajadores de Lula. Su objetivo es la toma del poder en Iberoamérica. En el Foro se juntaron sectores democráticos y sectores vinculados al narcotráfico y al terrorismo, grupos moderados y movimientos guerrilleros. En 1998, Peña Esclusa denunció al FSP como “una transnacional del terror, dirigida por Fidel Castro, que pretende tomar a Venezuela por asalto (…) para, con su dinero, exportar la Revolución Cubana a toda América Latina”. “El instrumento para materializar este macabro plan es Hugo Chávez Frías”. A ello, nuestro autor, en 2000, agrega que el comunismo adopta nuevas formas de lucha: el indigenismo, el separatismo, el ecologismo radical y una versión extremista de la teología de la liberación. Se vale de los petrodólares de Chávez para infiltrarse: es un dinero que se reparte a manos llenas (funda hospitales, incluso en Africa) aunque en Venezuela se incrementa la pobreza y el desempleo y ha surgido una nueva elite de millonarios y neoliberales. Chávez aparece como generoso y solidario cuando compra bonos que emite la República Argentina pero, mientras tanto, la deuda pública venezolana se eleva a 40 mil millones de dólares.

El plan de Chávez consiste en captar a la izquierda moderada latinoamericana, gracias a sus inversiones empresariales y a sus préstamos blandos, y luego, desde adentro, se propone conducir a esos pueblos hacia las metas radicales pregonadas por el Foro de San Pablo, hacia los brazos del imperialismo cubano y hacia una sociedad comunista. No en balde, Chávez viaja por el mundo para abrazarse con el dictador belaruso y el mandamás norcoreano (encuentro diferido para otra oportunidad), últimos representantes genuinos del estalinismo extremo.

En su propio país, no es bien visto que derrame petrodólares entre los vecinos mientras en su tierra la pobreza alcanza al 70% de la población. ¿Cómo se explica, entonces, su éxito electoral? Peña Esclusa lo explica: accedió al gobierno en elecciones libres y limpias pero, luego, al perder en 2004 el Referéndum Revocatorio, se mantiene en el poder con trucos y amenazas y violando la Constitución. Todo se ha venido abajo, dice nuestro autor. No existe un camino electoral para subsanar esta situación. Por tanto, hay que aplicar el mandato constitucional (art. 350): el pueblo debe salir a la calle, recurrir a la desobediencia civil y promover la caída de quien atropella valores, principios y garantías democráticas y menoscaba los derechos humanos.

De estar en lo cierto, este crudo testimonio venezolano anticipa días de profundo pesar para la patria de Bolívar. ¿Hacia dónde se dirigen Venezuela y nuestro continente?