Inicio » Escritos

Sobre la crisis financiera mundial

19 August 2011
Hagamos de Venezuela una Potencia Industrial

Hagamos de Venezuela una Potencia Industrial

Seguidamente, extractos del libro titulado “Hagamos de Venezuela una potencia industrial”, escrito por Alejandro Peña Esclusa hace 13 años, en julio de 1998. Decidimos enviarlo en vista de la actual inestabilidad de los mercados bursátiles:

Hasta hace treinta y cinco años, la emisión monetaria estaba estrechamente vinculada a la producción de bienes. La emisión de moneda tenía una contrapartida en la producción. Los resultados económicos y las ganancias de una empresa no se medían solamente en cifras financieras, sino en magnitudes físicas: toneladas de acero, cabezas de ganado, quintales de granos, etcétera.

Hasta hace treinta y cinco años, era común considerar que el bienestar de las naciones dependía de la realización de obras de infraestructura (vialidad, energía eléctrica, obras hidráulicas, etcétera); dependía de la mejora constante en las técnicas de producción.

Hoy ya no es así. Entre 1971 y 1975, se desacopló el sistema financiero y monetario mundial de la producción de riqueza física. Desde entonces ya no hay correlación entre la prosperidad financiera de una industria o de una nación, y la productividad física de esa industria o esa nación.

Enormes sectores de la población se desplazaron de la actividad productiva, hacia la actividad especulativa. Los empresarios de ayer, que tenían por meta crear grandes complejos industriales o agrícolas, generando empleo y desarrollo, fueron sustituidos por especuladores y apostadores, cuyo objetivo ha sido ganar grandes cantidades de dinero, en detrimento de la producción.

La producción mundial se ha venido encogiendo cada vez más, mientras que la emisión monetaria y financiera ha crecido en forma desproporcionada. Se ha generado una gigantesca burbuja de monedas, bonos, y papeles financieros, que no tiene contrapartida alguna en la economía real.

El mundo puede salir de esta crisis, siempre y cuando acepte la cruda realidad de la depresión económica en la que está sumergido. Los principales líderes mundiales deben decir públicamente la verdad y, seguidamente, convocar a un gran acuerdo internacional para crear un nuevo sistema financiero y monetario mundial. Mientras tanto, hay que llevar a cabo una reorganización de bancarrota con el sistema actual, del mismo modo que se hace con una empresa.

Seguidamente, debe iniciarse una rápida reactivación económica a través de la realización de grandes obras en cada rincón de la tierra, financiadas con crédito a largo plazo y bajo interés, proporcionado por el nuevo sistema financiero. Sería una especie de Plan Marshall, como el que se efectuó en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, pero en escala mundial.

El objetivo debe ser retornar a una economía basada en la producción real de bienes tangibles como la que existía antes de los años sesenta.