Inicio » Noticias

El país clama por otras liberaciones

31 July 2011

http://www.elimpulso.com/pages/vernoticia.aspx?id=125074

Alejandro Peña Esclusa

Alejandro Peña Esclusa

Por: María Alessandra Matute

Extremadamente cauteloso se mostró Alejandro Peña Esclusa al ofrecer declaraciones, lo que resulta absolutamente comprensible considerando la prohibición que le impuso el Tribunal 22° de Juicio de Caracas para hablar públicamente sobre su caso penal. Es así como, manifestó el ingeniero, su disposición a cumplir al pie de la letra con lo establecido es absoluta, todo ello a cambio de su frágil libertad, y de la posibilidad de recuperarse satisfactoriamente del cáncer de próstata que padece.

Al margen de estas circunstancias, la vida del “perseguido político”, según defensores de derechos humanos, transcurre actualmente en la tranquilidad de su hogar, un apartamento de un edificio en la urbanización La Campiña.

Desde el 21 de julio, cuando abandonó la celda que ocupó durante un año en la sede del Sebin, aprovecha para ponerse al día con la vida familiar y escuchar las prácticas de sus tres hijas, todas ellas músicos.

Su posición

-¿Cómo comenzó su trayectoria política?

-Me gradué de ingeniero en la Universidad Simón Bolívar y ejercí mi profesión en la empresa privada, pero a los 30 años, hace ya 27, decidí vender todo lo que tenía y dedicarme a lo que es mi verdadera vocación en la actividad política. Fui candidato a la presidencia en 1998, actualmente soy presidente de la ONG Fuerza Solidaria, y de una plataforma que reúne a 200 ong’s latinoamericanas que se llama Unoamerica, (Unión de Organizaciones Democráticas de América). Además, he escrito siete libros y periódicamente envío artículos para el diario argentino La Nueva Provincia.

-¿Qué diferencia encuentra entre la “oposición” que tiene cobertura en los medios y la alternativa en la que usted se ha circunscrito?

-Me siento más identificado con el planteamiento novedoso que esta haciendo nuestra ONG. Respeto mucho lo que llaman los partidos políticos opositores, pero me siento más cómodo del lado de la sociedad civil. Es decir, no dirijo un partido sino una corriente de opinión dentro de la sociedad civil. Hasta ahora no nos han interesado los cargos públicos y cuando fui candidato a la presidencia fue más bien una candidatura simbólica.

Sí tenemos proyectos muy emocionantes, como por ejemplo, una proyección a 50 años sobre cómo hacer de Venezuela una potencia industrial, y afortunadamente todos nuestros proyectos los plasmamos por escrito. Una de nuestras premisas sostiene que la riqueza humana no viene del papel moneda sino del trabajo, y lo que se requiere para desarrollar una nación proviene de tres factores: materia prima, mano de obra y tecnología, más nada. Solo con esto se pueden construir grandes obras de infraestructura.

-De las propuestas políticas que están ahora sobre el tapete por parte del diverso conglomerado que conforma la oposición, con cual se identifica en función de la visión de país que usted tiene?

-Parto del planteamiento de que el diagnóstico de Venezuela es sumamente grave. Nunca habíamos tenido una crisis tan seria desde la Independencia, hace 200 años. En este sentido, no es suficiente una propuesta partidista o miltipartidista, hay que hacer un gran acuerdo nacional, donde participen todos los sectores, incluyendo a las academias, los intelectuales, la iglesia, los gremios, los sindicatos y las universidades, para tratar de enrumbar al país en medio de unas aguas muy turbulentas. Cuando digo crisis me refiero a la infraestructura, los servicios, la inseguridad, la inflación, la polarización política, los problemas diplomáticos generados por las nuevas relaciones que ha adquirido el gobierno. Un solo partido, candidato o corriente política no van a poder con eso. Nadie que quiera imponer su modelo a todo el país va a poder tener éxito. Hace falta un gran consenso, un acuerdo nacional para una carta de navegación de Venezuela, y quien sea escogido como presidente simplemente sería el gerente de ese proyecto de todos.

-Al momento de su detención, no tenía figuración en los medios nacionales por su actividad política. Partiendo de la tesis de que es un perseguido político, ¿cúal habría sido el interés del gobierno nacional en detenerlo?

-Yo sí tenía una gran actividad, que en el país se desconocía un poco, porque fue dirigida más hacia el ámbito internacional. Al frente de Unoamérica, en 2009, yo hice 36 viajes en los que recorrí todo el continente proponiendo un proyecto ideológico, filosófico y programático distinto al Socialismo del siglo XXI, con bastante éxito. Por eso soy conocido en el exterior y he recibido tanto apoyo de afuera.

-Al analizar los casos de otros que también han sido calificados como “presos o perseguidos políticos”, como la jueza Afiuni, Eligio Cedeño, los hermanos Guevara o el capitán Otto Gebauer, nos encontramos entre bastidores con ciertas motivaciones que podrían calificarse como de orden personal y que pareciera determinaron sus encarcelamientos, aunque esto es una especulación. ¿Levantó usted algún tipo de animadversión en algún funcionario de las altas esferas del poder, que haya podido generar una retaliación?

-Yo tengo 17 años de actividad muy intensa con un planteamiento que al gobierno no le agrada. Pero mi actividad se ha reducido al mundo de las ideas, nunca he tenido palabras de odio, insultos ni ofensas mucho menos llevadas al plano personal. Lo que me diferencia a mi de otros planteamientos han sido siempre de tipo ideológico, nunca he tenido choques personales con los demás sectores.

-¿Alguna vez ha participado en actividades desestabilizadoras?

-No, en lo absoluto. Llevo muchos años afirmando que el diálogo, la actividad pacífica y la opinión para mí son la energía más poderosa, y estoy totalmente en contra de las acciones de fuerza, según lo he planteado en mis declaraciones públicas. Afortunadamente mi posición al respecto esta plasmada en letras, a través de mis libros y escritos de los últimos 10 años, en donde todo esta registrado.

-A usted lo vincularon con un presunto complot para asesinar al presidente de la República. ¿Qué opinión tiene sobre este tipo de salidas radicales y violentas?

-(Nuevamente, alerta sobre la inconveniencia de emitir declaraciones orientadas hacia este tema. No obstante, responde). Yo creo en soluciones de consenso, pacíficas; rechazo la violencia como forma de lucha y siempre ha sido así. He basado mis planteamientos en propuestas positivas, pacíficas y de desarrollo, sin dejar de lado las denuncias y críticas, pero conservándolas siempre en el plano verbal.

Al revisar la historia vemos que todos los movimientos que han querido cambiar las cosas con el uso de la violencia han fracasado rotundamente, es decir, que no sólo son moralmente incorrectos, sino que en la práctica también son ineficientes. En cambio, los movimientos de opinión basados en las acciones pacíficas son los que en el tiempo tienen éxito, tales como el de Martin Luther King o Mahatma Gandhi. Pienso que los grandes cambios son movimientos de opinión, el poder de las ideas que se expresan en la participación ciudadana, la palabra y los libros.

-¿Quien es Francisco Chávez Abarca?

-No puedo hablar de eso. Quiero que comprendan que estoy en una situación delicada, en la que si cometo un error, me revocan la medida y voy preso otra vez.

-¿Cual es el estado de su salud actualmente?

-Yo fui operado de cáncer de próstata el 11 de junio de 2010, y un mes más tarde me llevaron preso cuando todavía estaba semi convaleciente, por lo que no me hice el tratamiento post operatorio durante un año.

Afortunadamente, con esta medida cautelar se me permite realizar todos los trámites dirigidos a curarme. Ya hablamos con el médico y el propone una serie de exámenes para la semana que viene, antes de iniciar el tratamiento propiamente dicho, lo que me tranquiliza. El cáncer de próstata es perfectamente controlable, siempre y cuando se ataque, porque de lo contrario es cuando se corre el peligro de la metástasis.

-A su salida del Sebin, expresó que se sentía orgulloso de haberse sometido al proceso penal que lo llevó a la cárcel ¿Qué opinión le merecen quienes sí salieron del país?

-Cada quien tiene su forma de luchar, y da la batalla a su manera. El exilio también es una forma interesante de lucha. En mi caso personal yo sentí que mi deber era sacrificarme por mi país. He dicho muchas veces que sabía que mi encarcelamiento estaba planteado, y así lo denuncié en su momento. Pude haberme ido del país para evitarlo pero consideré que Venezuela necesitaba un testimonio de compromiso, y viví ese proceso con dignidad y la frente en alto. Cada quien escoge un camino y lo importante es luchar por la democracia de la mejor forma que uno considere.

Estaba preparado

-¿Cómo fue su estadía en el Helicoide?

-El grupo humano que está recluído allí es muy valioso, gente de valores y familias excelentes. Desde el primer día que llegué al Sebin me sentí acogido y bien tratado por mis compañeros, por lo que se generó una hermandad y pude apreciar la dimensión humana de todos ellos, de tal manera que para mi fue un orgullo compartir esos días y me siento muy contrariado porque todavía estén allí. Esa compañía fue lo que me hizo más llevadero el año de prisión, aparte de la solidaridad que recibí proveniente de Venezuela y el continente.

-¿Sintió penurias, dadas las condiciones de la reclusión?

-El Helicoide es una prisión temporal que las autoridades han convertido en un centro de reclusión permanente, sin que estén dadas las condiciones para ello. Fue duro, pero estaba preparado, y la rutina que desarrollé fue muy positiva: oraciones en la mañana, luego el desayuno, ejercicios, lectura, escritura, compartir con mis compañeros. Es decir, que realmente aproveché el tiempo, y un poco bromeando digo que fue un año sabático, de meditación y crecimiento personal. Creo que un dirigente político debe asumir la cárcel como parte de su trabajo y de su trayectoria; no en balde dirigentes de todo el mundo y épocas han estado presos, tales como Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, y el propio Chávez.

-¿Cuáles son sus expectativas a futuro?

-Salí de la cárcel  comprometido con Venezuela, porque cuando te sacrificas por tu país aprendes a amarlo más. Soy muy optimista, aunque creo que vamos a pasar por momentos sumamente duros, dadas la combinación gravísima de crisis económica, social y diplomática, que temo se va a profundizar. Del consenso nacional que planteo para enfrentarla pienso que va a salir un futuro maravilloso.

-¿Está seguro de que el pueblo venezolano va expresar sus deseos de cambio ante las urnas?

-Sí, pero no es suficiente. Unas elecciones no bastan para resolver la crisis, aunque un cambio de presidente es fundamental. Hace falta el gran acuerdo nacional antes de los comicios, este mismo año.

-¿Cómo espera salir luego de este proceso judicial? ¿Tiene pensado continuar su actividad política?

-Mi vocación es evidente, me gusta la actividad política, sin embargo ya me siento realizado al haber logrado muchas de las cosas que quería. Por otra parte, nunca he buscado un cargo público, el cual te limita y te impide estar con tu familia alejándote de las cosas que te gustan. En cambio, siempre he creído en la política como una forma de fomentar conceptos y proyectos que después se materialicen, sin importar quien lo haga. En este sentido, puedo colaborar en la formulación de ese proyecto, y esa podría ser mi contribución, y a quien gane le deseo suerte.

La liberación

-¿Qué piensa de ese gesto del presidente de la República al promover estas medidas humanitarias, que han conllevado su liberación y la del comisario Forero?

-Estoy muy contento porque al menos haya dado ese paso, pero se puede mejorar. Creo que las condiciones están dadas para la liberación de todos los presos políticos, incluso los que no están enfermos. Existe un clamor nacional, que comparte inclusive el pueblo chavista.

-No obstante hay algunos que no reconocen que haya presos políticos, y sostienen que se trata de presos comunes.

-No lo reconocen de la boca para afuera. Si no fuesen presos políticos no los mantendrían a todos en la sede de la policía política y no se referirían a ellos constantemente en los medios del Estado. El gobierno sabe que lo son, pero no lo quiere reconocer públicamente. Ahora bien, la liberación de Forero, quien tenía más de seis años preso, fue un día de júbilo nacional y espero que el gobierno lo haya notado. La enseñanza es que al gobierno le conviene la liberación, porque necesita buscar un acercamiento y demostrar que puede ceder y tener un poquito de amplitud. Creo que mi salida y la de Forero fue un experimento muy positivo, pero lo invito a que incremente ese compás y los libere a todos. ¿Cuánto más quieren tener a Simonóvis y a los Guevara presos? ¿No bastaron siete años de prisión para gente inocente? ¿No cumplieron sus objetivos políticos? Yo estoy seguro que si hacemos una encuesta encontraremos que un 95% de la población desea esa liberación, y solo un sector muy radical no esta de acuerdo.