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“La reconciliación del país comienza con la liberación de los presos políticos”

30 July 2011
Alejandro Peña Esclusa

Alejandro Peña Esclusa

Tenemos que hacerle saber al gobierno, que nuestro interés es el país, no la venganza

Alejandro Peña Esclusa (APE) y Lázaro Forero (LF) aún no se acostumbran a moverse más allá de los seis metros cuadrados que comprendían sus celdas. Juntos y acompañados por sus esposas Indira y Yajaira acudieron a la redacción de 6to Poder. Desde allí prometieron que no descansarán hasta lograr la libertad plena de todos los presos políticos y el retorno de los exiliados, como un paso necesario para la reconciliación nacional en el país. Ambos aseguraron que salen de prisión sin rencores ni ánimos de venganza, puesto que Venezuela lo que realmente requiere es un gran consenso para solucionar la grave crisis institucional que atraviesa. Sus esposas notan ciertos cambios en su actitud y declararon que la cárcel definitivamente modificó el rumbo de sus destinos, que ahora están inexorablemente ligados a la política venezolana.

Alejandro Peña Esclusa y Lázaro Forero seguirán luchando por sus compañeros

Lazaro Forero

Lazaro Forero

¿Cómo consiguen al país luego de salir de prisión?

-LF: Lo que he visto hasta el momento muy mal. Lo que uno mira por televisión desde la cárcel, no se compara con lo que se observa en la realidad. Las quejas, las protestas de los ciudadanos, la inseguridad y el caos te golpean más cuando lo tienes cerca. Incluso cuando salí, yo me quité mi cadena. Me da risa, porque la cargaba dentro del SEBIN, pues sabía que nadie me la iba a arrebatar. La verdad es que uno vivecon una angustia total. Fuimos hacer mercado y los precios súper elevados. El venezolano está viviendo una situación muy complicada y angustiosa. No puedo imaginarme cómo pueden vivir las personas que no tienen recursos, que no tiene trabajo. Debe ser bien complicada su forma de vivir. Por otro lado ha crecido la polarización. El odio que existe entre los venezolanos es triste y preocupante. Uno se asusta cuando ve tres o cuatros tipos con camisa roja, uno se asusta, por la posibilidad de ser atracado o agredido en cualquier momento. Desde la cárcel uno vive la angustia de estar preso, de tener la familia sola, sin embargo y a pesar de esa triste situación, los presos conformamos un grupo, una hermandad. Había compañerismo, por ello cuando salí me encontré con una realidad ruda y diferente.

-APE: Desde el punto de vista que describe Lázaro yo veo lo mismo, pero también veo, un cambio anímico en la población porque, por primera vez, hay un claro concepto de la finitud de este gobierno. Y esto ocasionado por el fracaso del socialismo del siglo XXI, por una parte, y por la otra, debido a la enfermedad de Chávez. El país está mal, pero hay una esperanza de cambio y es lo que importa. Cuando hay esperanza por muy mal que están las cosas al menos tenemos hacia dónde mirar. Una de las cosas en las que yo quiero trabajar, aparte de enfrentar mi problema de salud, es lograr la reconciliación, la reunificación, que en mi opinión comienza con la liberación de todos los presos políticos.

¿Usted cree que la voluntad política de los partidos está en consonancia con esos sentimientos de cambios?

-APE: Todavía no. Porque no han percibido la gravedad de la crisis, pero la realidad es más poderosa que los proyectos personales. Cuando uno se enfrenta con una realidad dura, las teorías que uno tiene en la cabeza se derrumban. Quienes hemos estado en la cárcel hemos experimentado que las cuestiones teóricas carecen de sentido cuando uno quiere es la luz del sol, la familia, la libertad, lo básico. Los dirigentes políticos a veces tienen un proyecto en su cabeza, pero lo que busca la gente es lo básico. La realidad esta estallando y yo creo que el alto gobierno ya sabe que su proyecto fracasó. Ellos tienen más información que nosotros y tienen que ceder, ya saben que no le pueden imponer el socialismo del siglo XXI a la mayoría del país. Que intentaron durante 12 años y no pudieron. Este es un barco que está navegando en aguas turbulentas, o nos juntamos para resolver los problemas del país o nos ahogamos todos.

Recientemente ha habido declaraciones de funcionarios que indican que ante una eventual derrota electoral no se entregaría el poder.

 -APE: Nosotros, los que nos oponemos al socialismo siglo XXI, tenemos que tener una actitud muy responsable y hacerle saber a los personeros del gobierno que nosotros buscamos justicia más no venganza. Está en la conveniencia de ellos, buscar la ayuda del país, ellos han atropellado a la gente, han expropiado,  han encarcelado, han generado exilio. Lo mismo que el apartheid con los negros en Sudáfrica, pero Mandela no salió a guindar a los blancos, sino que les tendió la mano y ofreció un proyecto de reconciliación, siempre y cuando, también se recuperara la justicia. No se trata de borrón y cuenta nueva. Nosotros en la oposición, tenemos que hacerle saber al gobierno, que nuestro interés es el país, no la venganza. Pero para darles la mano, queremos de ellos algunas señales que nos indiquen de que están dispuestos a dialogar. La primera y más importante es la liberación de los prisioneros políticos y el regreso de los exiliados. Eso sería un gesto de reconciliación y de diálogo. Creo que no podemos ponernos a defender posiciones personales, pues la gravedad de la crisis es tan seria, que defender posiciones personales o tratar de mantener espacios de poder no tiene ningún sentido. Lo que está en juego es el futuro de nuestros hijos.

¿Qué harán para que sus compañeros de prisión puedan salir en libertad?

-LF: Luchar para que ellos tengan la oportunidad que tuvimos nosotros dos. Lógicamente el fundamento legal que se nos facilitó para nuestra libertad es el artículo 256 del Código Procesal Penal, porque tenemos una enfermedad grave. Pero hay otras que ni siquiera se les han practicado exámenes médicos para determina su verdadero estado de salud. En otros casos como los policías, que llevan ocho años presos y los hermanos Guevara que tienen siete, por el tiempo que tienen detenidos deberían gozar de un beneficio procesal. Incluso ya tienen dos beneficios vencidos y no se los dan. Tenemos que luchar, por un decreto de amnistía, una reconciliación nacional, para que todas esas personas salgan de la cárcel. Ya está bueno, son siete años de sufrimiento, de angustia. Han pagado demasiado siendo inocentes.

¿Reforzarán personalmente las diligencias que han hecho en instancias internacionales para apoyar la causa de sus compañeros presos?

-LF: El caso de nosotros está en la Corte Interamericana, ya está allí no se puede hacer más nada, sólo nos queda esperar su proceso normal que es muy lento. Yo pudiese acudir personalmente a esas instancias internacionales, porque no tengo prohibición de salida del país. Sólo debo pedir autorización del tribunal, pero estoy claro que sí tengo una prohibición tácita y que el permiso jamás me será concedido.

Los medios oficialistas han sido muy fuertes cuando se refieren a usted. ¿Usted quiere una reparación a su imagen? Aparte de que se sepa la verdad.

-LF: Nada me va a resarcir a mí, los siete años que tuve separado de mi familia, deteriorando mi salud, como de hecho se deterioró. No voy a salir a demandar a nadie, ni buscar alguna recompensa por lo que han dicho de mí. La mayoría de los venezolanos están claros de quién soy yo. La mayoría de los venezolanos me han apoyado y saben lo que hice el 11 de abril (2002). Lo que hicimos en la Policía Metropolitana fue evitar más muertos de los que hubo, porque el poder de fuego que tenia la gente que disparaba de Puente Llaguno hacia abajo era bien fuerte. De hecho cuando no podíamos con nuestros cuerpos parar las balas, lo que hicimos fue atravesar cuatro blindados en la avenida para que existiera una barrera entre ellos y la gente que estaba abajo. De las experticias oculares que se les hicieron a esas ballenas, el experto estableció que una de ellas tenía hasta 500 impactos de bala. Es decir, pudieron haber matado a más de 100 personas ese día. Cuando a nivel internacional se dice que el gobierno es el responsable de los hechos de abril de 2002, éste dice que los responsables están presos, que un tribunal de la República los sentenció. No obstante la campaña que se ha hecho a favor de nosotros a nivel internacional, ha sido bastante buena, yo se lo dejo todo a Dios, la justicia divina tarda pero llega. Allí ustedes ven, quién se iba a imaginar que el Presidente de la República podría tener cáncer. Cuando había hecho creer que era un ser indestructible, un superhéroe, un hombre que no se enfermaba. Un hombre que veíamos durante 6 horas sentado los domingos frente a las cámaras de televisión sin pararse. Cuando al Presidente anunció que tenía cáncer, me dije “es humano, no es invencible”.

Si estuvieran en una un consultorio donde se encuentran al Presidente Chávez ¿Qué le dirían?

 -APE: Yo he pensado eso muchas veces. Existe un paradigma impresionante entre la situación del presidente Chávez y la mía. Aunque somos de tendencias ideológicas contrapuestas, el nació el mismo mes y año que yo. Tenemos la misma edad y la misma enfermedad, fuimos operados el mismo día con un año de diferencia, el 11 de junio de 2010, yo. Y el 11 de junio de 2011, él. Nos dieron de alta el mismo día: yo el 4 de julio del año pasado y él del actual. Entonces hay un paradigma muy grande, él es el Presidente y yo hasta hace poco un hombre encerrado en un calabozo de seis metros cuadrados. Sin embargo viene una enfermedad y nos afecta de la misma manera. La enfermedad no mira el poder, no mira la ideología, sino ataca por igual. Frente a eso, uno tiene que hacer un ejercicio de humildad, y reflexionar sobre el hecho de que somos mortales. Los deseos o proyectos personales no tienen ninguna relevancia porque uno termina tres metros bajo tierra, haga uno lo que haga en esta vida. Lo importante es lo que permanece en el tiempo y lo que permanece en el tiempo es nuestra nación. Por ello debemos ser muy flexibles y debemos dialogar para resolver los gravísimos problemas que va a enfrentar nuestro país en los próximos meses, que todavía parecieran no verse, pero están estallando de manera más evidente. Mi reflexión sería, olvídese de su proyecto personal señor Presidente. Píense en la nación, que eso es lo mismo que estoy haciendo yo, resolviendo mi salud y pensando en el país. Si pudiera utilizar 6to. Poder para enviarle un mensaje al Presidente Chávez que yo sé que este semanario lo lee el gobierno y oposición, le daría un mensaje: al gobierno es al que más le conviene la liberación de los todos los prisioneros políticos, para bajar las tensiones y dar una señal de diálogo. Pero también a los precandidatos y a los diputados: la primera bandera de un precandidato presidencial tiene que ser la liberación de los prisioneros políticos y a mí me gustaría ver un pronunciamiento conjunto de todos los diputados de oposición pidiendo la libertad de los prisioneros políticos. Yo estaba en la calle cuando liberaron a Lázaro, yo vi en Chacao donde había mucha gente, cuando dieron la noticia, la gente aplaudía y era un júbilo para chavistas y opositores. La reconciliación del país comienza con la liberación de los presos políticos. Lo que ellos hicieron con nosotros dos, justificados por nuestra enfermedad, fue un experimento donde se descubrió que no es necesario estar enfermos como el Presidente Chávez para que nos liberaran. El país entero, chavistas y no chavistas, quiere la reconciliación y la liberación de los presos como primer paso de la reconciliación.

¿Cómo cree que ha sido la actuación de los partidos políticos de oposición en torno al tema de los presos políticos? ¿Cómo ha sido la actuación de la Mesa de la Unidad?

-APE: No quisiera mirar hacia atrás, quiero mirar hacia adelante. Yo observé que la Mesa de la Unidad y diputados opositores en las últimas semanas, tomaron mayor conciencia sobre el asunto de los prisioneros políticos, eso es una buena señal. Uno de los factores que ayudó a eso, fue que tres parlamentos latinoamericanos se expresaron sobre nuestra situación y la de los demás prisioneros políticos. Yo entiendo que ellos tienen una cantidad de prioridades y ocupaciones, pero me parece que ellos mismos se han dado cuenta de la sensibilidad que hay en el país sobre los prisioneros políticos. Es una espina que tiene la gente clavada en el corazón. Cuando uno piensa en un hombre inocente que tiene siete años presos, a la gente le duele eso. Si uno hiciera una encuesta, se daría cuenta como el país quiere una reconciliación basado en la liberación de los presos políticos. Yo diría que independientemente, cuanto peso le hayan dado a los prisioneros políticos, recientemente la MUD asumió esa bandera, y yo creo que debe hacerlo con más ahínco. La oposición está recogiendo firmas para presentar una Ley de Amnistía, creo que hay que ahorrarse el proceso de recoger firmas. Hay que sentarse a dialogar con los diputados del PSUV, en este caso particular, así como todos nos pusimos de acuerdo y como votamos unánimemente en darle permiso a Chávez a que se hiciera su tratamiento. Vamos a ponernos de acuerdo en algo, que les conviene a ustedes y a nosotros. Como el inicio de un proceso de diálogo y reconciliación.

Su figura es muy apreciada internacionalmente, ha habido parlamentarios de la región que han abogado por su causa, ¿Usted podría desde Venezuela luchar por los DDHH de la región?

-APE: Quizás la solidaridad internacional que he tenido se debe, a que por varios me dedique a la defensa de los derechos humanos en la región a través de UnoAmérica. Yo visité presos políticos en Bolivia, Colombia, Argentina y Uruguay. Uno de los objetivos de UnoAmérica es la defensa de democracia, la libertad y los derechos humanos. Sin embargo, sí estoy sorprendido y conmovido por la solidaridad y el apoyo que recibí. En el caso de Paraguay, la votación a favor de un exhorto de mi libertad fue con 77 votos a favor y 0 en contra. En Chile, el parlamento votó 51 a favor y 6 en contra, hasta los socialistas que pertenecen a la concertación y que por lo tanto son aliados ideológicos del chavismo votaron a favor de mi liberación. Eso es un elemento esperanzador, que los derechos humanos estén por encima de las ideologías es un nuevo menaje que demuestra que la liberación de los prisioneros políticos es algo que unifica a todos los sectores. Yo seguiré luchando por la situación de los derechos humanos fuera y dentro del país.

Hay cierto malestar en el país porque no hay esperanzas de que todos los presos salgan, ¿Qué opina al respecto?

 -APE: Yo interpreto mi salida como el inicio de la salida de todos. Nuestra liberación debe ser vista como una decisión que le cayó bien al país entero. Y en este sentido el gobierno debe hacerse esta pregunta si le beneficia este tipo de decisiones. Los elementos jurídicos para liberarlos existen.

La concertación es la clave

Alejandro Peña Esclusa no duda en advertir que Venezuela atraviesa su crisis desde la época desde la Independencia. Subraya que el escenario internacional tampoco es el más propicio y ello conlleva a obstaculizar la resolución de nuestros problemas.

“Las imposiciones ideológicas no tienen ningún sentido ante las crisis institucional, económica y social tan grave que se nos avecina. Pretender imponer el socialismo del siglo 21. En 12 años no pudieron, y en medio de este terremoto político, económico y social que vamos a vivir es una fantasía que no tiene el menor asidero. Esa realidad nos impone a solucionar el problema de una forma colectiva. Un candidato no va a resolver esto, un partido tampoco, tampoco una coalición partidista. NI siquiera un acuerdo entre el gobierno y la oposición. Necesitamos un gran acuerdo nacional, mediante el cual participen los partidos, la Iglesia, el ejército, las universidades, los gremios para generar un proyecto a 40 años, en el cual haya un gran consenso. Ese consenso es lo que nos va a llevar a navegar por esas aguas turbulentas, y dentro de ese contexto la pacificación es muy importante. El gobierno debe dejar a un lado sus atropellos y resarcir las injusticias cometidas. La oposición debe ser muy amplia y desechar deseos de venganza. Olvidémonos de eso y vamos hacia adelante con un plan de crecimiento”.

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