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Peña Esclusa a los 9 meses de prisión: “Se acerca la liberación”

12 April 2011

Al cumplirse nueve meses de mi injusto encarcelamiento quiero enviar un mensaje de optimismo y de esperanza a todos mis compatriotas, y a la vez compartir algunas reflexiones.

Comienzo asegurándoles que se acerca la hora de la liberación de Venezuela. Esto lo afirmo con convicción y con certeza porque es evidente que el modelo castro-comunista de Chávez fracasó rotundamente.

El desempeño del régimen en todos los frentes ha sido desastroso; no hay dinero para los más necesitados, ni para la salud, ni para la educación, pero sí para los aliados internacionales de Chávez; la corrupción, la inseguridad y el narcotráfico se han desbordado; y desde el exterior crecen las condenas a las violaciones de los derechos humanos que comete el gobierno.

Sin embargo, la recuperación de la democracia y de las libertades no se producirá como consecuencia de un acuerdo entre los partidos, llámese primarias, consenso o tarjeta única; sino como resultado de una “nueva forma de hacer política” y también de un “cambio de mentalidad”.

La nueva política no debe buscar cargos públicos como un fin, sino como una herramienta para servir a los demás. La vocación política debe asumirse como sacrificio, entrega y servicio; en lugar de fama, poder y prebendas. En resumen, y parafraseando la cita bíblica, la política debe significar “amar a la Patria como a uno mismo”.

Recientemente, 83 jóvenes dieron un conmovedor ejemplo sobre cómo debe ser esa nueva forma de hacer política, cuando sostuvieron una prolongada huelga de hambre por la liberación de unos prisioneros políticos que ellos ni siquiera conocían personalmente. Se hizo evidente para todos los venezolanos que estos muchachos estaban dispuestos a ofrendar su vida a menos que se hiciera justicia. Fue esa entrega sincera y generosa la que hizo retroceder al gobierno.

En cuanto al cambio de mentalidad, significa abrir nuestras mentes y nuestros corazones a las necesidades y al sufrimiento de los demás. Significa ser solidarios con los más necesitados y comprensivos con el dolor ajeno. Significa desterrar para siempre el egoísmo y el materialismo que han prevalecido en las últimas décadas, para abrazar otra forma de vida, fundamentada en el amor al prójimo y en los valores trascendentes. En resumen, y parafraseando de nuevo a la Biblia, se requiere convertir los “corazones de piedra” en “corazones de carne”.

Tal como escribí desde el primer día que llegué a mi “hermana cárcel” (1), la lucha que debemos librar los venezolanos “no es sólo política, sino primordialmente espiritual; porque un modelo materialista y ateo, no se le vence con recetas políticas, sino con valores y principios”. En este sentido es bueno recordar -a los pocos días de la beatificación de Juan Pablo II- que la actuación de este gran santo, y no la de los dirigentes políticos, derrotó el comunismo en Polonia, aunque la colaboración de Solidarnosc fue fundamental.

Queridos compatriotas, al aproximarse la Semana Santa, les invito a tener confianza en Venezuela y en el maravilloso futuro que nos espera, pero a la vez comprometiéndose a convertirse en mejores personas. Aprovechemos estos días para pedir a Dios la guía, el valor y la fuerza, que necesitamos para hacer de Venezuela una mejor nación. Y cuando se sientan tristes o agobiados, hagan como yo, pongan su vida en manos de Dios y piensen en aquellos que llevan siete años presos injustamente, como los compañeros que comparten conmigo los calabozos del SEBIN.

Queridos compatriotas, me despido de ustedes con mi lema favorito: ¡No tengan miedo! ¡Animo, tengan esperanza!

Alejandro Peña Esclusa
Prisionero político

(1) Ver artículo “La cárcel como mecanismo de liberación” en http://fuerzasolidaria.org/?p=3209