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Rompo una lanza por Alejandro Peña Esclusa

24 September 2010

Por Juan Carlos Neves

Muchos argentinos y sudamericanos vivimos preocupados por la acción regresiva de ciertos grupos de izquierda que están empeñados en hacernos retroceder a las antinomias y los errores del siglo XX.

No aprendieron del colapso de la Unión Soviética, del patético ejemplo de la inacabable dictadura cubana sumida en la pobreza y el fracaso, ni de la conversión al capitalismo de mercado que transformó a la hambrienta China en una potencia económica.

Agrupados en un foro con sede en San Pablo y financiados con fondos venezolanos, los retrógrados suman esfuerzos y se apoyan mutuamente con la declarada intención de imponer su ideología con buenas o malas artes.

Muchos nos preocupamos, pero hubo un hombre, un venezolano, que pasó de la preocupación a la acción. Se llama Alejandro Peña Esclusa y creó una organización denominada UNOAMERICA desde la que se abocó a defender su concepto de la libertad y la democracia, y denunciar y enfrentar las maniobras que los integrantes del Foro de San Pablo llevan a cabo para lograr que uno por uno, los países de Latinoamérica se transformen en regímenes socialistas, bajo el imperio de caudillos autoritarios, que con la pretendida intención de beneficiar a las masas o dignificar a los aborígenes, terminan imponiendo el control total del Estado y el atraso de la sociedad.

Tuve ocasión de escuchar y leer a Alejandro Peña Esclusa. Un “guerrero de la pluma y de la palabra” que investigó las mentiras oficiales en diversos países, denunció con valor las maniobras para imponer regímenes autoritarios de izquierda y se enfrentó con el caudillo Chávez en su propio terreno. Siempre defendiendo los procesos constitucionales, siempre defendiendo a las verdaderas democracias, jamás abogando por la violencia ni por la alteración del orden público.

Por eso me parece una infamia que Alejandro Peña Esclusa haya sido encarcelado por Chávez, acusado de terrorismo a través de una maniobra tan burda como clásica, en que dicen haberle incautado explosivos en un allanamiento en su domicilio, supuestamente escondidos nada menos que en el escritorio de su hija de ocho años.

Es cierto que Alejandro Peña Esclusa no es el único opositor encarcelado en Venezuela con acusaciones basadas en falsos motivos. También las cárceles de Cuba rebosan de presos políticos, a los que el régimen finalmente ha reconocido como tales y comenzado a liberar. Evo Morales en Bolivia usa el mismo sistema para eliminar opositores. En Argentina se han aplicado leyes en forma retroactiva para poder juzgar a militares, se han creado causas a los principales candidatos de la oposición antes de cada elección y ahora se trata de llevar a prisión a los dueños de los principales diarios críticos del actual gobierno.

La metodología de la utilización de la justicia para acallar las voces de la oposición, por sistemática, es una marca registrada de los países conducidos por los seguidores del foro de San Pablo.

Por eso, defender a Peña Esclusa no es interferir en la política interna de Venezuela. Es defender a cada luchador por la libertad y la democracia que no se resigna a callar ante la presión y el avasallamiento de sus derechos. Su causa no sólo es venezolana, es americana y universal.

Hoy rompo una lanza* metafórica por Alejandro Peña Esclusa y me sumo a los hombres de buena voluntad que le piden a Hugo Chávez que libere a este digno y honesto oponente. Los patriotas a los que Chávez apela como mentores de su revolución, que para nosotros es involución, jamás acallarían así a quien los confrontara de buena fe. Jamás usarían artimañas y falsas acusaciones para tapar la voz de un hombre de bien.

Así como defendimos a Chávez cuando un golpe de estado lo despojó de su legítimo cargo, hoy nos permitimos respetuosamente decirle que no debe apelar a las malas artes para mantenerse en él, y que debe aceptar la crítica y la oposición si quiere mantener el Estado de Derecho.

Señor Alejandro Peña Esclusa, esperamos tenerlo pronto de nuevo entre nosotros, escuchando su voz clara y valiente, que acertada o equivocada merece ser escuchada como la de todos los demócratas americanos que aspiran a que este sea el continente del futuro y no la triste sombra de un oscuro pasado. Rogamos a Dios que así sea por el bien de nuestra América y de todos sus hijos.

Juan Carlos Neves
Presidente de Nueva Unión Ciudadana Argentina

* “La expresión romper una lanza a favor de alguien proviene de las justas medievales cuando un caballero rompía una lanza antes de luchar por defender el honor de otra persona”