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UnoAmérica: Carta de Alejandro Peña Esclusa

18 August 2010

Buenos Aires, 18 de Agosto – Mensaje enviado por el Ingeniero Alejandro Peña Esclusa desde su prisión en Caracas (Venezuela) y leído en la conferencia desarrollada por los delegados de la Argentina y del Uruguay, de la Unión de Organizaciones Democráticas de América – UnoAmérica -, en el Centro de Oficiales de las Fuerzas Armadas.

Carta a los argentinos

Queridos argentinos:

Con motivo de realizarse una conferencia de UnoAmérica en Buenos Aires, he querido enviar unas palabras referidas a tres temas: El XVI Encuentro del Foro de Sao Paulo, la liberación de los prisioneros políticos argentinos, y el papel de la Argentina en la integración iberoamericana.

1. Al cumplirse 20 años de fundado, el Foro de Sao Paulo (FSP) decidió sostener su tradicional Encuentro en la Argentina, justo en estos mismos días. Llama la atención que el documento que sirve de base para el Encuentro, incluye una propuesta para combatir “la contraofensiva de la derecha latinoamericana”.

Los integrantes del FSP son incapaces de reconocer que lo que ellos denominan “la contraofensiva de la derecha” es más bien la respuesta natural de los pueblos al estruendoso fracaso de su proyecto político.  Ciertamente, UnoAmérica fue creada, entre otros motivos, para combatir el avance del Socialismo de Siglo XXI; pero lo que el FSP realmente enfrenta no es a UnoAmérica, como ellos alegan, sino el rechazo generalizado de la población, desilusionada por la mala gestión de sus gobernantes. Porque una cosa es criticar cómodamente desde los predios de la izquierda, y otra -muy distinta- es proporcionar bienestar, generando empleo y desarrollo.

Interpreto mi encarcelamiento -así como los ataques diarios a nuestra organización- como una muestra de debilidad por parte del Foro de Sao Paulo. Sus integrantes creen que culpándonos de sus fracasos y encerrándome en un calabozo, podrán detener los vientos de democracia y de libertad que soplan por todo el continente americano.

Los resultados económicos y sociales de los gobiernos controlados por el Foro de Sao Paulo han sido desastrosos; particularmente en Venezuela, que presenta los índices de inflación, devaluación, desabastecimiento, inseguridad, y falla en los servicios, más altos de América Latina, pese a haber recibido los ingresos más elevados de toda su historia. El mencionado documento base, se ve obligado a admitir que el Foro ha sido vencido electoralmente en Panamá, Costa Rica, Chile y Colombia; y que sufrió una derrota humillante en Honduras. El propio protagonista del desastre, Manuel Zelaya, estará presente en el Encuentro para proporcionar detalles de lo ocurrido.

Lo que el documento no dice, es que la candidata del Partido de los Trabajadores del Brasil levanta cabeza sólo porque Lula interviene flagrante e ilegalmente en la campaña electoral. Si otra prueba se necesitaba para comprobar el importante rol de Lula en el Foro, allí está para reconfirmarlo la participación en el XVI Encuentro de su mano derecha, Marco Aurelio García.

El documento base tampoco explica que el candidato peruano del FSP, Ollanta Humala -presente en el Encuentro- no tiene posibilidad alguna de ganar las próximas elecciones presidenciales. Otro exponente del Foro, Fernando Lugo, probablemente deba abandonar la presidencia del Paraguay, aunque por razones de salud. El mandatario salvadoreño Mauricio Funes, cuyo partido pertenece al FSP, se distanció del Socialismo del Siglo XXI, porque su alianza con Chávez casi le cuesta la Presidencia.

En resumen, el proyecto del Foro de Sao Paulo, que suscitaba algunas esperanzas hace 20 años, cuando fue creado, se derrumba aceleradamente; porque, en lugar de resolver los problemas de hambre, pobreza e injusticia -como prometió- los ha agravado considerablemente y, encima, ha encerrado a nuestros pueblos dentro de un absurdo modelo ideológico; fracasado desde que cayó el Muro de Berlín.

Uno de los principales propósitos de UnoAmérica es proporcionar proyectos de integración y de desarrollo, capaces de llenar el vacío resultante de la próxima desaparición del Foro de Sao Paulo.

2. Durante la Guerra contra la Subversión en la Argentina, hubo, sin duda, como en toda guerra, violaciones a los derechos humanos por parte de ambos bandos; aunque es justo reconocer que las hostilidades fueron iniciadas por los terroristas de izquierda, respaldados por el régimen de Fidel Castro y por la Unión Soviética.

Luego de años de combate y de sufrimiento, la subversión fue -finalmente- derrotada en el campo militar, aunque no en los campos cultural e ideológico.
Para asegurar una paz estable y duradera, los gobernantes del momento decidieron pasar la página, amnistiando a los dos factores que participaron en el conflicto.

Sin embargo, ahora que la izquierda ostenta el poder, decidió irresponsablemente abrir las viejas heridas, derogando la amnistía, y aplicando retroactivamente los efectos de dicha derogación. El resultado de esa decisión fue la cárcel, pero única y exclusivamente para los integrantes de las Fuerzas Públicas; mientras que los ex terroristas están libres y ejerciendo el poder. Esto no puede llamarse justicia, sino venganza.

La maniobra estuvo precedida de una masiva campaña de propaganda negra -dentro y fuera del país- para presentar a los guerrilleros y secuestradores como “jóvenes luchadores por la democracia”; mientras que todo militar era calificado de asesino desalmado.

La izquierda olvida que la historia recorre ciclos y que, cuando en algún momento la ecuación política cambie, su actitud vengativa e irresponsable puede significar el resurgimiento del conflicto y de la violencia.

La sociedad civil debe evitar a cómo dé lugar la repetición incesante de este círculo vicioso. En este sentido, me atrevo a sugerir -pese a ser extranjero- que la ciudadanía argentina ejerza presiones para que el gobierno y los tribunales liberen a los numerosos prisioneros políticos que se encuentran injustamente encarcelados.

UnoAmérica ha asumido públicamente la responsabilidad de presentar sus casos ante las instancias internacionales.

3. Por razones de mi trabajo, tuve que viajar muchas veces a la Argentina y quedarme allí por largas temporadas.

Dos cosas me impresionaron; primero, las evidentes señales de lo que fue en el pasado una potencia económica e industrial, reflejadas en sus obras arquitectónicas y de infraestructura; y segundo, el extraordinario nivel cultural y profesional de los argentinos.

A pesar de los múltiples problemas existentes en la región, es previsible que pronto se materialice la integración iberoamericana, en términos similares a los logrados por la Unión Europea. Además de ser una tendencia moderna, producto de la globalización; nuestra integración también será la consecuencia natural de tener el mismo origen, hablar el mismo idioma, y compartir los mismos principios y valores occidentales, inherentes en la Hispanidad.

Me regocijo al imaginar nuestra integración como la conformación de una orquesta; donde cada país tocará un aspecto de la partitura, como lo hacen los diversos instrumentos en una hermosa obra sinfónica. Estoy convencido que la Argentina jugará un papel protagónico, proporcionando maestros y profesores para todo el sub continente; aportando sus conocimientos científicos y tecnológicos para la construcción de grandes obras de infraestructura; y demostrando que se puede ser potencia, porque de hecho ya ustedes lo fueron una vez en el pasado.

En esta emotiva conferencia de UnoAmérica, quisiera invitar a los argentinos, no tanto a reflexionar sobre su actual situación interna, la cual estoy seguro superarán -al igual que la superaremos nosotros los venezolanos- sino sobre todo a considerar seriamente su importante participación en los históricos cambios que se avecinan y en el futuro desarrollo de toda la región.

Desde mi “hermana cárcel” les digo: !Adelante queridos argentinos! ¡América toda los necesita!

Alejandro Peña Esclusa
Prisionero Político
Presidente de UnoAmérica
www.unoamérica.org