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Radiografía del Foro De Sao Paulo

10 Agosto 2000

Por Alejandro Peña Esclusa

El 3 de julio pasado, se cumplieron diez años de la fundación de una organización política denominada el Foro de Sao Paulo (FSP), que agrupa a casi todas las izquierdas de América Latina, incluyendo a los movimientos guerrilleros armados. Se llamó así porque su primera reunión se llevó a cabo en esa ciudad brasileña.

Aunque el FSP fue convocado formalmente por Luis Ignacio (Lula) da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, la iniciativa fue de Fidel Castro, en respuesta a la caída del Muro de Berlín y al derrumbe del comunismo en la ex Unión Soviética.

Según sus directivos, a la convocatoria acudieron originalmente 68 fuerzas políticas pertenecientes a 22 países latinoamericanos y caribeños, agregándose como observadores delegaciones de Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Italia y Unión Soviética. Pero desde entonces el FSP ha crecido notablemente. En el VI Encuentro, realizado en 1996, estuvieron presentes 187 delegados pertenecientes a 52 organizaciones miembros, 144 organizaciones invitadas representadas por 289 participantes y 44 observadores integrantes de 35 organizaciones de América, Africa, Asia y Europa.

Entre las organizaciones miembros se cuentan: Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, Izquierda Unida de Perú, Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador, Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua, Partido Comunista de Cuba, Frente Amplio de Uruguay, Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de México, Movimiento Lavalas de Haití, Movimiento Bolivia Libre, y Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca.

El FSP no posee una sede conocida, pero desde su creación ha sostenido nueve encuentros en ciudades distintas, uno cada año: Sao Paulo, Ciudad de México, Managua, La Habana, Montevideo, San Salvador, Porto Alegre, Ciudad de México y Managua, respectivamente.

El FSP alega que “no es ni pretende ser una nueva internacional, ni una estructura orgánica que impone condicionamientos a quienes participan, ni un transmisor de unanimidades”

(1). Es cierto que no existe unanimidad total dentro de sus miembros, como tampoco la hay en ninguna otra organización política mundial, pero sí funciona como una internacional y sí tiene una estructura orgánica bien orquestada. Posee un modo permanente de comunicación, un sistema de coordinación y centralización de sus actividades, una revista propia denominada América Libre y, lo que es más importante, un objetivo común claramente definido: la toma del poder en Latinoamérica.

-El comunismo no ha desaparecido-

La caída del muro de Berlín afectó profundamente a las izquierdas latinoamericanas, y lo catalogan no como “un hecho más, sino un acontecimiento determinante. Sin analizar sus consecuencias no sería posible avanzar”. Pero no por eso consideran que el comunismo haya fracasado. Opinan que el experimento socialista en la Unión Soviética y Europa Oriental simplemente “no logró asentar sus conquistas sociales en una estructura económica viable y en una infraestructura política” que garantizase su permanencia.

“En el campo socialista no todo se derrumbó” -aseguran- “China, Viet Nam, Laos, Corea del Norte y Cuba permanecen en pie y trabajan en el desarrollo de proyectos propios para sacar adelante la alternativa socialista” (2).

Pese a todas las evidencias en contrario, afirman que el modelo comunista cubano sigue siendo un éxito: “Cuba hace esfuerzos extraordinarios para superar la crisis derivada del derrumbe de la Unión Soviética, apoyándose fundamental y principalmente en a formidable conciencia y voluntad revolucionaria de su pueblo y accionando las palancas del poder revolucionario socialista. La Revolución Cubana emprendió la reforma y reactivación de las empresas estatales socialistas en la búsqueda de la eficiencia; al mismo tiempo puso en marcha medidas económicas que en los

últimos años han contribuido a resolver la carencia aguda de divisas y a sacar su economía del retroceso y la paralización”(3), atribuidos éstos no a sus propios errores, sino al bloqueo norteamericano.

Resienten las críticas al socialismo basadas en la caída de la Unión Soviética considerándolas “intelectualmente deshonestas y desleales”. “Hemos escuchado a presidentes de la región descartar toda opción alternativa hablando de un modelo que ya murió en el mundo, con referencia al llamado socialismo real, cuidándose de no hablar de las calamidades que se reproducen en el planeta, incluyendo a los países en que ellos gobiernan. No quieren aceptar la posibilidad de un mundo más justo y digno para todos; eluden reconocer que existen experiencias socialistas, alternativas progresistas y democráticas, nacionales y populares en condiciones de cambiar la vida de tanta gente postergada”.

“El Neoliberalismo se viene abajo”

Prácticamente la única bandera que ha enarbolado el Foro de Sao Paulo desde su fundación ha sido la crítica severa, muchas veces correcta, al “neoliberalismo”. De hecho, lo que motivó la convocatoria del PT que los reunió por primera vez fue, por un lado, “la crisis del modelo de socialismo que condujo al derrumbe de la Unión Soviética”; y, por el otro, “el embate neoliberal que hacía estragos en el continente, arrasando conquistas sociales y extendiendo la pobreza” (4).
Argumentan que “el modelo neoliberal concibe al desarrollo como la condición en que las élites pueden acumular más riquezas a expensas del crecimiento de la pobreza, la marginación y la exclusión de una creciente franja de la oblación mundial”.

Armados de estadísticas, los del FSP hablan del fracaso del capitalismo oderno: “mientras en 1960 el 20 por ciento más rico de la población mundial disponía de un ingreso 30 veces mayor que el del 20 por ciento más pobre, hoy esa relación es de ¡82 a uno! Existen actualmente 358 personas, las más ricas del mundo, cuyo ingreso anual es superior al ingreso del 45 por ciento de los habitantes más pobres, o sea, 2.600 millones de personas… 30 millones de personas mueren por hambre cada año y más de 800 millones están subalimentadas”.

Tienen toda la razón, aunque dar cuenta del vertiginoso crecimiento de la pobreza y de las injusticias sociales no constituye una exclusividad de su parte, hasta los organismos responsables de los modelos económicos prevalecientes, como el Fondo Monetario Internacional, admiten esa cruda realidad.

El Foro de Sao Paulo va más lejos: argumenta, correctamente, que tales contradicciones no podrán sostenerse y que, más pronto que tarde, el modelo neoliberal se derrumbará, dando así cabida a otra oportunidad para el comunismo y sus variantes.

“La ola de triunfalismo neoliberal, que, al son de trompetas y estimulada por la caída del muro de Berlín, pretendió pasar por encima de todo, debe vencer ahora resistencias cada vez más fuertes. Hay un amplio y creciente rechazo social a una globalización concebida como pillaje planetario”. Este “orden mundial que está destruyendo el planeta” -alegan- “nos pone de cara a nuevos estallidos sociales”, que los del FSP piensan aprovechar, usando nuevas y variadas formas de lucha, para llevar a cabo su proyecto.-Nuevas formas de lucha-

“Desde las contradicciones de este orden mundial, o, mejor dicho, de este esorden universal, surgirán, como ya lo están haciendo, las nuevas voces de a sociedad civil, las fuerzas contrarias al neoliberalismo…. las señales ya no provienen sólo de los sectores que han sido el soporte de la izquierda”.

El FSP opina que la izquierda debe coordinar y centralizar las reacciones contra el neoliberalismo, provengan o no de sus propias filas, y captar las organizaciones populares que surjan como respuesta a las injusticias provenientes del modelo capitalista moderno: desde grupos pequeños que se forman para resolver un problema concreto, como la construcción de una escuela o la habilitación de un comedor popular, hasta los movimientos más amplios que luchan por los derechos de la mujer, la defensa del consumidor, la preservación del medio ambiente, la defensa de los derechos de los indígenas, la promoción de centros educativos y culturales, etcétera.

“Se trata de procesos en el plano social, claramente diferenciados de lo que es la actividad específica de las organizaciones políticas, pero que deben ser asumidos y tenidos en cuenta por ellas ya que nuestro escenario de movilización y acumulación de fuerzas no es otro que esa sociedad en proceso de cambios”.

Este reagrupamiento de carácter flexible les ha permitido crecer rápidamente. Según sus dirigentes, en su seno existen “fuerzas de izquierda de los más diversos orígenes, algunas con ocho décadas de historia y otras creadas recientemente; marxistas y no marxistas; de inspiración social cristiana -algunas de las cuales identificadas con la Teología de la Liberación-, grupos nacionalistas o de raíz anarquista; agrupamientos con y sin definición socialista con posturas democrático avanzadas y progresistas; sectores desprendidos de viejos partidos históricos, liberales, socialdemócratas o demócrata cristianos; organizaciones con dilatadas trayectorias dentro del sistema político legal de sus respectivos países, otras obligadas a extensos recorridos por los caminos de la clandestinidad, entre ellas varias que en determinados períodos han transitado por la vía armada; fuerzas de gobierno, como el Partido Comunista de Cuba, o que están al frente de municipalidades de importantes ciudades, como acontece en Brasil y Uruguay, o que han estado a punto de ganar las elecciones nacionales y se han transformado en opciones claras de gobierno” (5).

“En este período” -dice el FSP- “asistimos a un proceso de organización y avance de las fuerzas opuestas al credo neoliberal imperante a finales de los ochenta. En América Latina y el Caribe el Foro de Sao Paulo refleja este proceso a partir de sus primer encuentro, en 1990, tanto en los avances de muchas fuerzas políticas que lo componen en sus respectivos países, como en la elaboración de política del conjunto”.

-Objetivo inmediato: la toma del poder en América Latina-

Los del FSP muestran el avance que han alcanzado en la región analizándolo país por país: “En Brasil” -dicen- “el desgaste del gobierno de Fernando Henrique Cardoso fue acompañado de un proceso de movilización social que crea las condiciones para la profundización de la política de unidad de las izquierdas. El frente democrático y popular en Brasil es fundamental para derrotar a la política del actual gobierno, vencer en las elecciones municipales del 2000 y preparar la alternativa presidencial para el 2002″.

En Venezuela, “los triunfos del presidente Hugo Chávez y las fuerzas de izquierda y populares que le apoyan son expresiones de esa nueva situación”.

“En Uruguay, el Frente Amplio se convirtió en la primera fuerza del país, desplazando de ese lugar a los dos partidos históricos que lo habían detentado a lo largo de casi 170 años”. Recalcando que las elecciones presidenciales casi fueron ganadas por el candidato del Foro de Sao Paulo, Tabare Vásquez.

“No es menor el fin de la era de Menem en Argentina, uno de los regímenes más implacables en la aplicación de las orientaciones neoliberales, desplazado por una alianza en la que tienen presencia sectores de izquierda y progresistas”. Se refieren específicamente al Frepaso, organización perteneciente al Foro de Sao Paulo, cuyo líder máximo, el “Chacho” Alvarez, ostenta nada menos que la Vicepresidencia de esa nación.

“En Ecuador” -continúan- “se intensifican los diversos factores de la crisis social y política, acrecentadas por el modelo neoliberal imperante, marco en el cual se introducen medidas como la dolarización de la economía nacional, y se continua negando y desatendiendo la redistribución de la riqueza para las mayorías nacionales. El desencadenamiento de los estallidos sociales son la justa respuesta del pueblo, el movimiento indígena y sus fuerzas de izquierda a esta situación”. De hecho, esas fuerzas vinculadas al Foro de Sao Paulo provocaron ya un golpe de Estado, que depuso al presidente Mahuad, y todo parece indicar que promueven otro en contra del actual Presidente.

De esta forma, el FSP describe con profundo optimismo el avance que han logrado, mencionando también a Colombia (FARC, ELN), México (PRD, zapatistas), Nicaragua (sandinistas), El Salvador (Frente Farabundo Martí), etcétera.

Según sus evaluaciones, a la vuelta de unos pocos años, con el apoyo que se brindan entre sí, los miembros del Foro de Sao Paulo podrían acceder al poder en los países más importantes de la región, ya sea a través de comicios electorales o con el uso de las armas.

Por eso -concluyen- “ha llegado el momento de dar un nuevo salto en calidad para que a partir del año 2000 se produzca un cambio en el mapa político del continente con el avance general de los movimientos populares y el triunfo de gobiernos progresistas y de izquierda”.-No ofrecen soluciones-

Paradójicamente, frente a la vocación de poder que manifiestan, los del Foro de Sao Paulo no ofrecen soluciones a los problemas que plantean: “En muchos de nuestros países” -dicen- “se observa un grado de maduración de la crisis económica, política y social que demanda objetivamente la implementación de un modelo alternativo, sin que la izquierda y las fuerzas progresistas hayan logrado alcanzar el grado de organización, de movilización, la capacidad para estructurar alianzas políticas y formular propuestas que les permita aprovechar dicha situación”.

“Lo que está faltando en muchos casos” -explican más adelante- “son concreciones, bajar a tierra esos lineamientos del modelo alternativo. No se trata de indicar desde este ámbito qué programa debe tener cada frente o partido miembro del FSP, ni cómo habrá de implementarlo. Pero aun a nivel de estas instancias de intercambio debemos precisar más sobre los criterios para impulsar esas medidas ya delineadas”.

El subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, lo expresó en forma aún más cruda en un artículo publicado en agosto de este año: “Ya se sabe que nuestra especialidad no es la solución de problemas, sino su creación. Sí, nuestra especialidad es proponer problemas” (6).

Si lo saben, y hasta lo admiten públicamente sin ruborizarse, resulta irresponsable, por decir lo menos, que los del FSP aspiren al poder con tanto ahínco; pero esa no es su única contradicción-Las contradicciones del Foro-

Si bien es cierto que los del FSP se oponen verbalmente a las injusticias del sistema capitalista, cuando sus simpatizantes y miembros llegan al poder, como en el caso del presidente Chávez en Venezuela, continúan implementando los mismos programas recesivos del Fondo Monetario Internacional, incluso con más rigor, profundizando aun más la pobreza de nuestros pueblos.

En todos sus documentos hacen de la democracia un baluarte, pero a seguidas defienden y hasta proponen como modelo al sistema cubano, rechazado en el mundo entero justamente por ser una dictadura implacable, donde se ha asesinado y encarcelado a decenas de miles de opositores, y se ha cercenado sin ninguna contemplación la libertad y la libre expresión de sus ciudadanos.

Critican duramente el terrorismo y la violencia, pero dentro de sus filas existen grupos guerrilleros radicales, como las FARC y el ELN, que practican diariamente el terrorismo y la violencia como herramientas de lucha. Igualmente critican el narcotráfico, pero existen pruebas irrefutables de la vinculación de algunas de sus organizaciones militantes con la venta de narcóticos, siendo los más conspicuos los movimientos guerrilleros colombianos.

Dicen rechazar el desmantelamiento del Estado, pero por lo general buscan acabar con las instituciones establecidas, como el Ejército y la Iglesia Católica, simplemente porque se oponen a sus proyectos, particularmente a los procedimientos criminales que utilizan, como el uso de las armas, el terrorismo, el secuestro, la extorsión, y el asesinato.

Critican la corrupción y dicen defender la honestidad, pero en sus ocumentos no se vislumbra una base moral que dé sustento firme al proyecto ue defienden. Pareciera que la lucha contra las injusticias del neoliberalismo sería suficiente argumento para sustentar sus actividades y ustificar su ascenso al poder. Probablemente por este motivo no han acabado on la corrupción en los lugares donde han alcanzado el poder y, por el ontrario, muchas veces la han acrecentado.

Seguramente no todos los del FSP se identifican con la lucha armada y con os procedimientos ilegales que utilizan los grupos más radicales del Foro. Sin embargo, en lugar de desvincularse de ellos y denunciarlos públicamente, se sientan en la misma mesa y comparten una misma estrategia de acción, lo cual demuestra la carencia de principios sólidos y el pragmatismo que los mueve, idéntico al de los grupos políticos tradicionales que dicen adversar.

En conclusión, todo indica que el único objetivo de los miembros del Foro de Sao Paulo es la toma del poder, no para resolver los problemas de los marginados, cuya representación exclusiva se atribuyen, sino para usufructuarlo ellos. Irónicamente, de tener éxito en sus aspiraciones, los más perjudicados serán los pobres que, aparte de sufrir un nuevo desengaño, continuarán experimentando las penurias del subdesarrollo, pero en grado aún mayor.

Nota: Las citas han sido tomadas, excepto cuando se indique otra cosa, del
documento que sirvió de base al IX Encuentro del Foro de Sao Paulo,
realizado en Managua en febrero de este año, disponible en la página
electrónica del Frente Amplio: www.asamblea.org.uy.
(1) El Foro de San Pablo, ¿Qué es y cuál es su historia?, Carlos Baráibar y
José Bayardi, dirigentes del Frente Amplio, ver su página electrónica.
(2) Documento Base del VI Encuentro del Foro de Sao Paulo realizado en San
Salvador, disponible en la página electrónica del Frente Amplio.
(3) Ibid.
(4) El Foro de Sao Paulo, ¿Qué es y cuál es su historia?
(5) Ibid
(6) La derecha intelectual y el fascismo liberal, Subcomandante Marcos,
Venezuela Analítica.