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El Foro Social Mundial y las dos Izquierdas

6 February 2006

6 de febrero de 2006

La realización del VI Foro Social Mundial en Venezuela ofrece una oportunidad para analizar una tesis muy difundida, según la cual existen dos izquierdas diferentes: una “moderna y democrática” (la de Lula, Kirchner y Tabaré Vásquez), y otra “retrógrada y autoritaria” (la de Castro, Chávez y Evo Morales); porque, como se ha constatado en los últimos días, las dos corrientes conviven cómodamente dentro de ese Foro. Sin duda existen grandes diferencias entre las dos izquierdas; pero también es muy cierto que –a pesar de su condición de “demócratas”– Lula, Kirchner y Vásquez, jamás condenan las terribles violaciones a los derechos humanos y a las libertades políticas que cometen Castro y Chávez; al contrario, las encubren, las minimizan y a veces las avalan. En definitiva, se comportan como aliados; así que la izquierda “retrógrada” avanza y crece ante la mirada complaciente de la otra izquierda, como queda demostrado con el triunfo de Evo Morales en Bolivia.

En su más reciente libro, titulado Dos Izquierdas, Teodoro Petkoff revela que “Para la izquierda democrática, recibir con honores a Fidel y a Chávez, darles un trato cordial y abrirles las puertas de sus masas populares, pagar tributo a sus figuras, considerarlos parte de la familia, es una cierta forma de lealtad con su propia historia (todos fuimos pro-soviéticos y/o fidelistas, no somos ajenos al entrañable mito guevarista y, quien más quien menos, pasó por el marxismo-leninismo)”.

Pero el marxismo no es solamente un planteamiento económico, sino una cosmovisión, una concepción materialista que afecta todos los ámbitos del conocimiento y que no desaparece al modificar algunas de sus premisas. Por eso, a pesar de que la izquierda “buena” reniegue de los postulados marxistas de la economía, todavía comparte con la otra izquierda su concepción materialista del universo, del hombre y de la historia. Y el materialismo, en cualquiera de sus facetas, de derecha o de izquierda, no representa solución alguna para nuestros pueblos. El fracaso de los partidos tradicionales y de las recetas del FMI, representa una excelente oportunidad para buscar otros caminos, pero es un engaño escoger el del socialismo. Se requiere más bien encontrar una solución de fondo, que además de resolver el problema de la pobreza, rescate los valores trascendentes contenidos en nuestra civilización cristiana occidental. En su obra sobre Bolívar, el célebre escritor Indalecio Liévano Aguirre decía que al Libertador le faltó un Alexander Hamilton (1757-1804), el economista de mayor importancia de su época y el artífice del desarrollo norteamericano luego de la Independencia de ese país. Hamilton llevó a cabo un programa económico basado en dos aspectos: la construcción de obras de infraestructura y el establecimiento de una planta industrial manufacturera, que sirviera de complemento y de impulso a la actividad agraria tradicional. Ese mismo esquema fue usado posteriormente para industrializar a Japón y Alemania, para conjurar la crisis económica de los años treinta, y para reconstruir a Europa luego de la Segunda Guerra Mundial. (1) Creo que ha llegado la hora de iniciar un gran debate, de alcance internacional, sobre un programa de desarrollo e industrialización para Ibero América, que supere los esquemas errados del pasado y que a la vez nos libre de las opciones socialistas.

(1) Ver artículo titulado “Alexander Hamilton y la defensa de la industria nacional” en www.fuerzasolidaria.org, pulsando el botón “publicaciones”.