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Cae la imagen de Chávez en Europa

12 abril 2007

Publicado en: La Nueva Provincia, El Diario de Hoy

Alejandro Peña Esclusa

CARACAS — Hace apenas un año, los medios y las fuerzas políticas europeas mantenían una opinión relativamente favorable respecto de Hugo Chávez. Si bien criticaban su estilo, consideraban su ascenso al poder como una reacción natural ante las injusticias sociales existentes en Venezuela. Prueba de ello –alegaban– es que el teniente coronel continuaba ganando elecciones.

Sin embargo, una serie de acontecimientos recientes ha cambiado esa percepción; entre ellos: la modificación de la Constitución, para asegurar la reelección indefinida; la Ley Habilitante, que le permite a Chávez legislar durante 18 meses, lo cual significa una concentración evidente del poder; el anuncio del cierre del canal de televisión más antiguo del país; las sospechas, cada vez más fundamentadas, sobre las irregularidades del sistema electoral venezolano y, sobre todo, las relaciones crecientes que mantiene Chávez con el régimen de Ahmadinejad.

Tuve la oportunidad de constatar personalmente este cambio de opinión durante el mes de marzo, en un viaje por España, Italia y Bélgica. Mantuve reuniones con autoridades de la Unión Demócrata Cristiana (UDC) de Italia; diputados y senadores de casi todas las toldas políticas españolas (PP, PNV, Convergencia i Unió, Coalición Canaria y PSOE); dos eurodiputados y medios de comunicación en Roma, Barcelona y Madrid.

Para mi sorpresa, los dirigentes políticos europeos manifestaron un conocimiento detallado sobre la situación iberoamericana. Muchos de ellos catalogaron a Chávez como una amenaza, no solamente para Venezuela y los países vecinos, sino para la seguridad hemisférica. En primer lugar, por el uso de petrodólares para financiar la expansión de su proyecto a toda la región; y, en segundo lugar, por los estrechos vínculos con el fundamentalismo islámico. Además, los tentáculos del régimen venezolano ya alcanzan a Europa, a través de los denominados Círculos Bolivarianos y de la compra de medios de comunicación locales; y también a través de los acuerdos con alcaldías como las de Londres y Florencia (básicamente, petróleo barato a cambio de apoyo político).

La izquierda moderada –ésa que, al igual que Chávez, se opone a Bush– ya no se ríe de sus gracias. Reconoce que, a pesar de los multimillonarios ingresos petroleros, no se han resuelto las injusticias sociales en Venezuela; al contrario, se han agravado; y además se observa una evolución hacia un modelo totalitario. Los dirigentes del PSOE ya no apoyan públicamente a Chávez y en privado lo critican. Creen que, si se identifican con él, cuando caiga su gobierno, ellos también quedarán salpicados. Sólo la Izquierda Unida permanece a su lado, y eso porque –presumen algunos parlamentarios– recibe financiamiento proveniente de Venezuela.

En cuanto a los medios de comunicación, basta leer los titulares que aparecen casi diariamente, para darse cuenta del cambio: El diario “Il Tempo” de Roma (10/03/07), “Chávez es como Hitler”; “L’Opinione” de Roma (10/03/2007), “Exodo de italianos de Venezuela”; “ABC” de Madrid (18/03/07), “Chávez no ganó, es un usurpador”; “La Razón” de Madrid (19/03/07), “Hugo Chávez reparte por Iberoamérica el dinero que quita a los venezolanos”; y así sucesivamente.

Los políticos españoles se sorprenden de que el presidente Kirchner siga apoyando a Chávez. Hasta ahora, el presidente argentino era considerado como un demócrata, pero su alianza con Chávez está cambiando rápidamente esa percepción.