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Carta al Papa pidiendo disculpas por el discurso de Chávez

19 mayo 2007

Su Santidad
Papa Benedicto XVI
Ciudad del Vaticano
Presente.-

Caracas, 19 de mayo.- Tengo el honor de escribirle para ofrecerle mis más sinceras disculpas –en nombre de millones de venezolanos– por las declaraciones que emitió ayer el señor Hugo Chávez Frías, en contra de Su Santidad y en contra de la Iglesia Católica.

El señor Chávez intentó –de manera irrespetuosa y desconsiderada– descalificar a Su Santidad por haber dicho en Brasil que en la Evangelización de América no hubo “imposición”, sino “encuentro”. En respuesta, Chávez afirmó que no solamente hubo imposición, sino genocidio.

De haber habido un genocidio, los indios simplemente habrían desaparecido, y no existirían hoy en día, ni en su versión más pura, como predominan en Bolivia, Ecuador, México y Perú; ni en su versión mestiza, presente en la sangre de casi todos los ciudadanos iberoamericanos, incluido Chávez. De haber venido sólo a saquear y a matar indios, los españoles no habrían construido tantos caminos, puentes, canales, puertos, ciudades hermosas y mucho menos universidades.

Los abusos y crímenes que algunos españoles cometieron en América fueron actos individuales y no política de Estado, como se evidencia en las órdenes impartidas por Isabel la Católica y en las Leyes de Indias, que consideraban a los indígenas como seres humanos, iguales a los españoles.

Resulta revelador que los indios tlaxcaltecas hayan colaborado tan activamente con Hernán Cortés para derrotar a los aztecas, debido a que éstos los esclavizaban y los utilizaban para sus sacrificios humanos. No es un secreto que estos sacrificios exigían millares de víctimas y que en muchas culturas indígenas los hombres se comían unos a otros.

Aunque Chávez y sus colaboradores se proclaman católicos, evidentemente no creen en las apariciones de Guadalupe y Coromoto; porque, de creer en ellas, declararían que fue la propia Virgen María quien indujo amorosamente a los indígenas a aceptar el mensaje de los evangelizadores.

El proyecto político de Chávez –así como los de Fidel Castro, Evo Morales y demás miembros del Foro de Sao Paulo– está fundamentado en la lucha de clases marxista que, según él, comienza con el enfrentamiento entre indios oprimidos y conquistadores opresores. Su Santidad dejó sin sustento su tesis, cuando afirmó que los indígenas esperaban a Cristo –el Dios desconocido de sus antepasados– aún antes de la Evangelización.

Chávez y sus aliados del Foro de Sao Paulo reniegan de la Evangelización de manera maliciosa, consciente y deliberada, como requisito para arrancar la fe católica de los pueblos iberoamericanos, y sustituirla por una cultura materialista y atea, cónsona con el modelo castro-comunista. Es la precondición para romper los lazos que nos unen a la civilización cristiana occidental y crear nuevos vínculos con regímenes forajidos y gobiernos fundamentalistas.

Su Santidad: las descalificaciones lanzadas ayer por el señor Chávez, son de carácter individual y no representan el sentir del pueblo venezolano, que se mantiene fiel a su Pontificado. De hecho, a Chávez le queda poco respaldo popular; se mantiene en el poder por medio de la amenaza, la propaganda, la compra de conciencias y, sobre todo, el fraude electoral. Por eso, se ve obligado a cerrar canales de televisión, perseguir a sus adversarios e imponer el terrorismo de Estado.

Deseo de todo corazón felicitar a Su Santidad por su valentía y la determinación de defender la verdad. El pueblo venezolano agradece profundamente su preocupación por nuestro país y los mensajes de aliento que nos ha enviado. Estoy convencido que sabremos hacer honor a nuestra herencia y librarnos de la dictadura que nos oprime actualmente.

Me despido con filial afecto, rogando humildemente su bendición para nuestro atribulado pueblo.

Alejandro Peña Esclusa
Presidente de Fuerza Solidaria