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¿Con qué se come la insurrección?

14 septiembre 2007

Caracas, 14 de septiembre.- Luego de publicar el artículo ¿Cómo impedir la reforma? (1), nos han hecho muchas preguntas sobre la protesta simultanea y generalizada. Seguidamente, respondemos algunas.

Es un mecanismo democrático y constitucional para expresar la voluntad popular, que se utiliza cuando los caminos electorales y judiciales se han cerrado, como ocurre en Venezuela. Es muy parecida a un evento electoral, tanto en su fundamento jurídico, como en su organización.

En lugar de instalar 26.000 mesas electorales, se instalan –digamos– 26.000 focos de protesta, en otra ubicación. En lugar de presidentes, vocales y suplentes de mesas electorales; existen jefes, subjefes y ayudantes de los focos de protesta. En lugar de ciudadanos votando, hay ciudadanos protestando. En lugar de expresar la voluntad individual depositando un voto o pulsando un botón, se expresa a viva voz y con pancartas.

Para organizar miles de focos de protesta, repartidos en todos los municipios de Venezuela, el mismo día y a la misma hora, se requiere de la misma logística y del mismo tiempo de preparación que unos comicios presidenciales; alrededor de dos meses. Por lo tanto, si se llega a un gran acuerdo nacional, podría activarse a finales de noviembre, antes de realizarse el referéndum.

La convocatoria no la hacen las autoridades electorales, porque no son legítimas; sino los dirigentes de la sociedad civil, que se han organizado previamente para ello.

Así como el pueblo soberano tiene la prerrogativa de invocar el poder constituyente, manifestando su deseo de hacerlo con el voto; así también puede invocarlo en la calle, manifestándose a viva voz, cuando el sistema electoral está viciado y no es confiable.

Unas elecciones son válidas y legítimas cuando vota buena parte de la población. La protesta es legítima y vinculante cuando la mayoría de los ciudadanos sale a la calle. Pero en lugar de triunfar un candidato, triunfa una propuesta; en este caso, que Chávez retire la reforma constitucional.

Al igual que unos comicios, se trata de una acción pacífica, democrática y constitucional. Está amparada en los artículos 5, 53, 57, 68, 333 y 350 de la Carta Magna.

No es violenta. Evade la confrontación con los cuerpos de seguridad o con los grupos armados del oficialismo, replegándose si un foco es amenazado y regresando a la calle una vez cesa la amenaza.

No es guarimba. No contempla el cierre de calles, ni la quema de cauchos; aunque el Régimen dirá que es violenta y golpista, para tratar de sofocarla ilegalmente.

En futuros artículos y foros, explicaremos cómo llevarla a cabo.

Alejandro Peña Esclusa
Presidente de Fuerza Solidaria
(www.fuerzasolidaria.org)

(1) Disponible en http://fuerzasolidaria.org/?p=1810