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Venezuela estuvo a punto de una guerra civil

8 December 2007

Por Alejandro Peña Esclusa
8 de diciembre de 2007

Faltando pocos días para la realización del referéndum en Venezuela, todas las encuestas daban como ganadora a la opción del No, lo cual vale decir que la mayoría de los venezolanos se oponían a la reforma constitucional propuesta por Hugo Chávez.

La reforma no sólo otorgaba a Chávez poderes omnímodos y la presidencia vitalicia, sino que convertía a Venezuela –un país tradicionalmente libre y democrático– en una nueva Cuba.

En la noche del 2 de diciembre, después de haberse cerrado los centros de votación, la situación era muy tensa, puesto que, pese al evidente triunfo del No, confirmado por las encuestas a boca de urna (exit polls), había indicios de que las autoridades electorales, por instrucciones del propio Chávez, darían como ganador al Sí.

Dado las abrumadoras sospechas de fraude en comicios anteriores, el pueblo venezolano estaba dispuesto a salir a la calle a defender su voluntad soberana. Pero, afortunadamente, gran parte de los militares no estaban dispuestos a reprimir a millones de manifestantes pacíficos, que protestarían por razones legítimas; y así se lo hicieron saber a Chávez.

En la práctica funcionó una operación tipo tenaza –es decir, en dos flancos– para forzar al oficialismo a reconocer la derrota. Por un lado, las fuerzas opositoras que votaron por el No, cuidaron mesas, recabaron actas y contabilizaron votos. Y por el otro, la amenaza de salir a la calle en todo el territorio nacional, en caso de materializarse el fraude.

Presionado por ambos flancos, el Régimen, se vio obligado a aceptar los resultados, aunque muy maquillados para no aparecer tan contundentes.

Poco después el propio Chávez admitió públicamente que estuvo tentado a no ceder. Pero, evidentemente, sacó sus cuentas y percibió que no sólo habría una guerra civil, sino que además la perdería.

Si bien los partidos políticos que promovieron la opción del No, hicieron su labor para lograr el triunfo, en realidad la democracia venezolana fue salvada por millares de héroes anónimos que estuvieron dispuestos a arriesgarlo todo en la calle, para impedir que sus hijos vivieran en una dictadura castro-comunista.

La lección es ésta: hay que mantener la lucha democrática, pero siempre respaldada por la posibilidad de activar la protesta popular. Ésa es la única combinación que un régimen dictatorial verdaderamente teme.

Gracias a Dios, los venezolanos pueden celebrar en paz esta Navidad, pero la lucha continúa, porque Chávez intentará imponer su modelo totalitario, aunque sea por otros medios.