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¿Cómo reorganizar la lucha?

12 April 2008

Por: Alejandro Peña Esclusa
12 de abril de 2008

Muchas personas han manifestado su frustración por la aparente falta de combatividad de los venezolanos. Resienten, por ejemplo, que no haya habido protestas multitudinarias con motivo del sexto aniversario del 11A. Sin embargo, el problema no es la apatía, sino la falta de un plan coherente.

Pruebas de combatividad han habido y quedarán grabadas para siempre en la historia: muertos, presos, perseguidos, exilados, marchas, concentraciones, veinte mil petroleros despedidos, un canal cerrado, firmazos, reafirmazos, listas Tascón y Maisanta, denuncias ante organismos internacionales, y muchas otras más. Pero es natural que, luego de tantos fracasos y engaños, la gente haya decido no involucrarse, hasta no visualizar una estrategia ganadora.

Un plan para infundir nuevos ánimos y reorganizar la lucha opositora debe incluir, entre otras, las siguientes premisas:

Primera, el objetivo único de la oposición debe ser lograr una salida temprana del Gobierno; todo lo demás es secundario. Esperar hasta el 2012 significa la destrucción definitiva de la democracia.

Segunda, no hay salida electoral, ni jurídica a la crisis. El CNE y el TSJ jamás decidirán –al menos voluntariamente– en contra del Régimen. El 2 de diciembre de 2007 no hubo un triunfo electoral, sino una rebelión castrense. Los militares se negaron a reprimir al pueblo que saldría a protestar si la reforma era aprobada.

Tercera, la sociedad debe buscar nuevos líderes, cuyo objetivo no sea “defender espacios”, sino luchar contra la dictadura, con los riesgos y sacrificios que eso conlleva. El liderazgo no saldrá de los partidos, sino de la propia sociedad civil.

Cuarta, la forma más efectiva de resistencia es proclamar la verdad. El Régimen se mantiene poder no porque tenga respaldo popular, sino por el terror, la compra de conciencias, la propaganda y la mentira. Muchos dirigentes políticos limitan su discurso por miedo a la cárcel. Decir la verdad abiertamente –sin temor a ser perseguido– tarde o temprano rinde preciosos frutos.

Quinta, la falta de cobertura se subsana con el trabajo de base. Muchos medios de comunicación se autocensuran por temor a ser cerrados, como ocurrió con RCTV; por eso sólo le dan cabida a quienes hablen elecciones y no se “excedan” en sus planteamientos. Pero la comunicación persona a persona es un instrumento muy poderoso, sobre todo cuando se acompaña con organización y mística.

Sexta, los valores trascendentes siempre derrotan al materialismo marxista. Para mantenerse en el poder, las dictaduras requieren aplastar la dignidad humana, lo cual –más pronto que tarde– se revierte en su contra. Un movimiento de resistencia exitoso debe fundamentarse en valores sublimes, que reafirmen la dignidad humana, el amor a la patria, la defensa de la libertad, la solidaridad, el fortalecimiento de la familia y, en fin, los principios característicos de la civilización cristiana occidental. Las dictaduras, por ser contrarias a la naturaleza humana, siempre se estrellan ante un movimiento de resistencia fundado en estas sólidas bases.

La frustración que algunos sienten hoy, no debe ser motivo de desánimo, sino de profunda reflexión y de reorientación del trabajo. Sin duda, las derrotas aparentes son fuente de inspiración para alcanzar la victoria final.