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Advertencia al pueblo salvadoreño

12 April 2009

Por: Alejandro Peña Esclusa

Como es natural, las fuerzas democráticas de El Salvador estarán revisándose internamente, analizando por qué perdieron las elecciones ante el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). La critica interna es útil, puesto que permite descubrir errores y mejorar estrategias, pero no hay que darle muchas vueltas al asunto.

Pese a los posibles errores cometidos, Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) perdió básicamente por dos razones: primero, debido a los veinte años de desgaste en funciones de gobierno; y segundo, por el masivo apoyo internacional que recibió el FMLN por parte del Foro de Sao Paulo. El deseo irracional de “cambio“ hizo el resto.

Ahora hay que mirar hacia adelante: “A lo hecho, pecho”.

La campaña electoral de ARENA tuvo un acierto innegable: advertir que, de llegar al poder, Mauricio Funes intentaría reproducir el modelo chavista en El Salvador. La campaña fue tan exitosa, que el FMLN ganó con una mínima diferencia: mientras que Funes quedó tan marcado, que difícilmente pueda modificar la Constitución para controlar los poderes públicos y perpetuarse en la Presidencia, como lo han hecho Chávez, Morales y Correa.

Sin embargo, el FMLN está buscando otros caminos para debilitar al Estado y para destruir la democracia. Las páginas electrónicas de la izquierda internacional ya están señalando un camino: desempolvar los expedientes de la guerra civil y enjuiciar por delitos de lesa humanidad a quienes lucharon contra la guerrilla marxista (o sea, contra el FMLN).

Esta es la estrategia que implementaron con éxito los esposos Kirchner, en Argentina, y el Frente Amplio, en Uruguay. Derogaron las leyes de amnistía, y aplicaron su derogación de forma retroactiva; juzgando solo a quienes combatieron la subversión, y dejando intactos a los terroristas que asesinaron, secuestraron y colocaron bombas; puesto que muchos de ellos ahora ostentan altos cargos de gobierno.

Poco importa que la maniobra sea inconstitucional e ilegal. Los del FMLN recurrirán a sus aliados del Foro de Sao Paulo -como Chávez y Lula- para que Unasur y demás organismos controlados por la izquierda legitimen sus planes.
Las fuerzas democráticas de El Salvador deben aprovechar el tiempo ahora, cuando la ofensiva de los rojos todavía no comienza, para diseñar su estrategia defensiva; la cual debe contemplar -de manera prioritaria- una alianza con los sectores democráticos de América Latina. Dado que el FMLN actúa internacionalmente, también la futura oposición debe hacerlo.

Aprovecho para hacer un llamado de atención a quienes todavía piensan que Funes es un moderado y que no se comportará como Chávez. Reza el dicho: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. No se puede confiar en un individuo que trabaja estrechamente con Salvador Sánchez Cerén y con José Luis Merino, el agente de las FARC en El Salvador.