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¿Y quién da el pitazo?

24 November 2007

Por: Alejandro Peña Esclusa

Hoy es dos de diciembre. Ya es de noche. Aparece el logo del CNE. Tibisay Lucena está a punto de hablar. Todos callan. Hay expectativa y nerviosismo. Con voz solemne, pero tensa, Lucena anuncia el triunfo del Sí. La reforma ha sido aprobada.

A medida que aparece el mapa de Venezuela, mostrando en color rojo las regiones dónde ha triunfado el Sí, una frustración, acompañada de una rabia incontenible, se apodera de ti. “Esto es imposible” –murmuras en voz baja– “las encuestas daban al No amplia ventaja”. Segundos después exclamas “¡Me lo dijeron mil veces, que nos iban a hacer trampa!”. Además, ya habías revisado la página www.esdata.info y habías constatado las graves irregularidades del sistema electoral.

Tomas rápidamente el control y pones Globovisión, el único canal en que confías. “Esto no se puede quedar así, se consumó un golpe de Estado, tenemos que hacer algo” –dices a tu familia– “Seguramente los líderes de oposición nos dirán qué hacer”.

Caras familiares, asesoradas por Teodoro Petkoff, aparecen en pantalla: “Lamento informarles” –dice uno de ellos– “que, en efecto, hemos sido derrotados. La reforma fue aprobada. El No estaba por encima en todas las encuestas, pero la abstención impidió el triunfo. Sin duda, la culpa es de los abstencionistas. Pero no se preocupen, durante los próximos años trabajaremos duro para construir una mayoría que hoy no tenemos y entonces ganaremos las elecciones del 2012”.

“¡Esto es una locura!” –gritas– “¡Dentro de cinco años Venezuela será como Cuba! ¡Ni siquiera podremos votar!”. Te das vuelta y dices a tus familiares, “No le hagamos caso a estos tres, vamos a esperar que hable otro líder, como Ledezma o Álvarez Paz. Ellos nos dirán qué hacer”.

Pasan los minutos y no aparece ningún otro dirigente. Luego se te enciende una chispa y dices “¡Claro! Alberto Federico Ravell no se atreve a entrevistarlos. Cree que le cerrarán el canal como hicieron con RCTV. Además, los funcionarios de CONATEL cortarán la señal apenas alguien hable de fraude”.

“¿Y entonces? ¿Quién dará el pitazo para salir a la calle?”, preguntas. Un familiar te contesta, “No esperes ninguna otra señal. El pitazo ya fue dado. Lo dio Tibisay Lucena. Salir a la calle es decisión nuestra”.

Un escalofrío recorre tu espalda. Vienen a tu mente las imágenes de Puente Llaguno. Pistoleros disparando a mansalva. Sientes un profundo miedo. Compungido y desanimado, decides quedarte en casa.

Pero no puedes dejar de pensar. Te imaginas a ti y a tu familia sin derechos, siendo humillados como esclavos. Te imaginas a los niños siendo adoctrinados con ideas del Ché Guevara y viviendo en un país como Cuba. Piensas en el esfuerzo que hicieron tus padres para darte un futuro mejor. Piensas que tú tienes el mismo compromiso con las futuras generaciones.

Después piensas en los próceres de la Independencia. Recuerdas lo que aprendiste desde joven. Que nuestros antecesores dieron su vida para obtener la libertad de América. Pero ¡Qué tristeza! ¡Qué vergüenza! Ahora los recursos del Estado venezolano no se usan para promover la libertad, sino para someter a otros pueblos a la esclavitud castro-comunista. La nueva Constitución dará poderes adicionales al Régimen para imponer su modelo dentro y fuera del país.

Todavía sientes miedo, pero los principios y la dignidad que llevas por dentro te hacen superarlo. Después de todo, está en juego el futuro y la supervivencia de Venezuela. Finalmente, tomas la gran decisión, “¡Saldré a la calle!”. Pero tú no eres una persona violenta. Quieres protestar de manera pacífica. No quieres arriesgarte irresponsablemente, sólo quieres que se respete tu voluntad.

Tú eres una persona inteligente. Te pones de acuerdo con tus vecinos y amigos. No vas a confrontar a quienes quieran reprimirte. Si llegan los cuerpos de seguridad o los grupos irregulares, te replegarás, y cuando cese la amenaza, volverás a salir. Habrá tanta gente manifestando en otras partes que, tarde o temprano, los agresores se desgastarán. En algún momento se producirá un quiebre en las Fuerzas Armadas. Los militares ya no querrán reprimirte, porque no están de acuerdo que la reforma le dé tanto poder a los milicianos reservistas.

¿Y cuál es el final de este relato? En realidad no lo sé. Pero estoy seguro de que el comunismo jamás se impondrá en nuestro país, porque es contrario a nuestra identidad nacional y a nuestra forma de ser. Si el desenlace será pronto o será más tarde, depende de ti y de todos los venezolanos que aman a esta patria bendita.

¡Ánimo! ¡Ten esperanza!